Los beneficios de la dieta mediterránea para tu cerebro

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Adoptar la dieta mediterránea es apostar seguro por nuestra salud. Se trata de una dieta muy saludable que nos aporta una gran cantidad de fibra, vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales, a la vez que es una fuente importante de antioxidantes. De hecho, diversos estudios han desvelado que las personas que mantienen una dieta mediterránea suelen tener un riesgo más bajo de padecer enfermedades como el cáncer, la diabetes y las alteraciones cardiacas.

Sin embargo, lo que muchas personas no conocen es que la dieta mediterránea también reporta numerosos beneficios para nuestro cerebro. Un estudio publicado recientemente en la revista médica de la Academia Americana de Neurología ha desvelado que apostar por una dieta mediterránea también puede ralentizar la muerte neuronal y estimular el proceso de aprendizaje.

¿Cómo la dieta mediterránea puede mejorar nuestra salud cerebral?

La investigación realizada por expertos de la Universidad de Edimburgo en Escocia, recopiló información sobre los hábitos de alimentación de casi 1.000 escoceses adultos mayores que no presentaban síntomas de demencia. A los participantes se les realizó una exploración cerebral con resonancia magnética, en la que los investigadores midieron el volumen de materia gris, el grosor de la corteza cerebral y el volumen total del cerebro. Tres años más tarde les repitieron las mismas pruebas.

Los expertos encontraron que las personas que no seguían una dieta mediterránea perdieron un 0,5% más volumen cerebral en esos tres años que quienes siguieron una dieta mediterránea estricta. Esta diferencia se mantuvo incluso al considerar factores que podían incidir en los cambios del volumen cerebral, como el nivel educativo, la edad y la historia familiar de enfermedades degenerativas.

Se ha demostrado que la reducción del volumen del cerebro se relaciona directamente con la aparición de trastornos degenerativos como la demencia y el Alzheimer, a la vez que afecta la memoria y la capacidad de aprendizaje. En cambio, conservar el volumen cerebral, a medida que envejecemos, ejerce un carácter protector sobre nuestras funciones cognitivas, reduce el riesgo de padecer depresión y de desarrollar Alzheimer a largo plazo.

Por tanto, mantener una dieta mediterránea no solo podría mejorar nuestro estado físico sino también nuestras funciones cognitivas, estado de ánimo y capacidad de aprendizaje.