Tres hábitos saludables para prevenir un ictus

Meditación¿Sabías que los accidentes cerebrovasculares son la segunda causa de muerte en España? De hecho, el grado de incidencia de las enfermedades cerebrovasculares es tan elevado que se estima que solo en España muere una persona cada 14 minutos como consecuencia de un ictus. Esto sin contar la gran discapacidad que suele provocar esta enfermedad, que es considerada la primera causa de dependencia en las personas adultas y la segunda causa de demencia a nivel global.

Afortunadamente, más de la mitad de los accidentes cerebrovasculares se pueden evitar si incidimos sobre los factores de riesgo modificables que conducen a la enfermedad y apostamos por hábitos de vida más saludables.

Tres estrategias para evitar un accidente cerebrovascular

1. Practica actividad física. Practicar ejercicio físico ayuda a evitar la obesidad, uno de los factores de riesgo más habituales de los accidentes cerebrovasculares. De hecho, se ha demostrado que perder tan solo cinco kilos puede reducir las probabilidades de sufrir un ictus. Además, el ejercicio físico fortalece el corazón, estimula la circulación y ayuda a mantener las arterias limpias. De hecho, un estudio realizado en la Universidad de Alabama encontró que mientras más ejercicio físico se practica semanalmente, mayor es su efecto protector contra el ictus.

2. Deja de fumar. Un estudio realizado en el Hospital de Ottawa encontró que los fumadores no solo tienen el doble de riesgo de sufrir un ictus sino que además, pueden padecerlo hasta diez años después. Esto se debe a que el tabaquismo es uno de los principales factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares en los jóvenes. Un problema causado por las sustancias que componen el cigarrillo que aumentan considerablemente el riesgo de sufrir arterioesclerosis ya que estimulan la aparición de placas de ateroma en las arterias que obstruyen la circulación de la sangre hasta el cerebro.

3. Reduce el estrés. El estrés es sumamente perjudicial para la salud y suele encontrarse en la base de muchos casos de ictus. De hecho, se conoce que el estrés mantenido puede aumentar la tensión arterial y dañar el sistema cardiovascular debido a que se incrementan los niveles de cortisol y adrenalina en el organismo, dos hormonas que a la larga resultan muy perjudiciales. Afortunadamente, si se controla puede reducir el riesgo de padecer un ictus. De hecho, un estudio realizado en el Medical College of Wisconsin encontró que practicar meditación, una técnica para controlar el estrés, puede reducir en un 48% el riesgo de muerte a causa del ictus.

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