Cinco señales de que estás bajo mucha tensión

EstrésTodos, en algún momento de nuestras vidas, nos hemos sentido estresados. Las fechas límite en el trabajo, las dificultades económicas o los problemas de pareja pueden hacer que nos sintamos nerviosos y más  irritables que lo habitual. Lo usual es que ese estrés se vaya acumulando, hasta que llega a dañar no solo nuestro equilibrio emocional sino también nuestra salud. Por eso, es importante aprender a identificar las señales del estrés y detenerlas antes de que continúen afectándonos.

¿Cómo saber que estás estresado?

1. Te siente agotado. Si te resulta difícil levantarte en la mañana y cuando llega la noche estás exhausto, aunque no te hayas esforzado mucho, es probable que se deba al estrés. Es habitual que durante la primera fase del estrés, experimentes una energía inusitada pero a medida que pasan los días, esa energía desaparece y en su lugar queda una sensación de agotamiento constante.

2. Te cuesta conciliar el sueño. A pesar de que al final del día te sientes cansado, es probable que no puedas conciliar el sueño. Esto se debe a que el estrés provoca insomnio debido a que las preocupaciones te impiden llegar al nivel de relajación que necesitas para dormir. Algunas personas logran conciliar el sueño pero no descansan lo suficiente y a menudo tienen pesadillas.

3. Tienes problemas digestivos. El estómago es uno de los órganos que más se afectan con el estrés. Por eso, no es extraño que cuando tengas muchas tensiones aparezcan o se acentúen diferentes problemas digestivos. Algunas personas pueden experimentar náuseas continuas, desarrollar úlceras, gastritis o el síndrome del intestino irritable.

4. Te enfermas con más frecuencia. El estrés no es solo un problema psicológico, su efecto también se nota en el plano físico. De hecho, se ha demostrado que el estrés ataca nuestro sistema inmunitario, disminuyendo nuestras defensas hasta en un 30%. Por eso, cuando estás estresado es normal que te enfermes con mayor frecuencia, que experimentes los síntomas con mayor intensidad y que tardes más en recuperarte.

5. Te resulta difícil concentrarte. El estrés suele aparecer cuando tienes muchas tareas entre manos o responsabilidades que te agobian. Como resultado, tu mente se sobresatura, lo cual te impide concentrarte en los detalles que te rodean y te hace equivocarte más. También es normal que olvides las cosas con mayor frecuencia y que te cueste pensar con claridad, como si tuvieras una niebla mental.

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