¿Por qué el estrés afecta el apetito?

Estrés y alimentaciónEn las últimas décadas el estrés se ha convertido en un grave problema de salud que afecta a millones de personas en todo el mundo. Solo en Europa ocho de cada diez personas padece estrés. Los motivos son disímiles, las preocupaciones económicas, las tensiones laborales, los problemas familiares o los conflictos en pareja suelen ser las razones más frecuentes. Lo peor es que se trata de una enfermedad que influye en nuestros hábitos y calidad de vida mucho más de lo que pensamos. De hecho, ¿sabías que el estrés puede afectar de forma desmesurada nuestro apetito? Es lo que se conoce como apetito emocional.

Las relaciones ocultas entre el estrés y el apetito

Un estudio realizado en la Universidad de Calgary, en Canadá, devela el mecanismo a través del cual el estrés se convierte en un desencadenante del hambre: la respuesta está en nuestro cerebro, específicamente en una región conocida como hipotálamo.

El hipotálamo es una glándula que se encarga de controlar las reservas de energía del organismo. Recibe informes directos del estómago y de las reservas energéticas del cuerpo, de manera que cuando la energía comienza a agotarse, el hipotálamo envía señales que se traducen en un aumento del apetito y el hambre. Por el contrario, cuando comemos y nos sentimos saciados, el estómago le envía señales al hipotálamo de que hay que parar de comer y nuestro apetito disminuye.

Pero el hipotálamo también está relacionado con la regulación emocional. De manera que un desequilibrio emocional como el que genera el estrés puede desajustar la función del hipotálamo provocando que se afecte también el mecanismo de apetito-saciedad. De esta manera, el hipotálamo no puede reconocer cuándo el cuerpo necesita más o menos energía y envía las señales de saciedad o apetito al azar.

En dicha investigación, que ha sido recientemente publicada en la revista Neuron, se ha demostrado que cuando estamos estresados la producción de endocanabinoides se afecta. Los endocanabinoides son los neurotrasmisores cerebrales que envían las señales al hipotálamo y que están implicados en la regulación emocional y el control del apetito. Esto explica porqué cuando estamos estresados solemos comer más de lo normal aunque no tengamos hambre o, al contrario, porqué otras veces nuestro apetito se reduce de manera considerable.

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