Para adelgazar, ponte metas realistas

Un factor fundamental en toda dieta es la actitud. Cuando una persona se abstiene de alimentos en pos de un objetivo, muchas veces su confianza y motivación son los pilares que lo hacen mantenerse firme y no abandonar los sacrificios. Sin embargo, es bueno que esa confianza no sea demasiado grande.

Ser demasiado optimista a la hora de empezar una dieta probablemente lleve a decepciones. Esto ocurre como consecuencia de metas utópicas, que lejos de corresponderse con posibilidades reales son únicamente anhelos y ansias de la persona que inicia un régimen alimenticio.

Si una mujer de 60 kilos cree que puede bajar 8 kilos en un mes, está claro que se llevará un gran chasco. Es necesario entender que bajar de peso es un largo camino que no sólo prueba la fuerza de voluntad y la capacidad de sacrificio de una persona: también prueba la paciencia.

Está comprobado que una bajada brusca de peso difícilmente pueda sostenerse en el tiempo. Por el contrario, lo más saludable es diagramar un esquema de descenso paulatino de peso.

Es difícil hablar de números puntuales, porque esto depende de las características de cada persona, y fundamentalmente del sobrepeso que posean. Si bien en medidas estándares el clásico «medio kilo por semana» puede ser una medida razonable, esta puede variar mucho.

Cabe recordar que los cambios bruscos de peso de un día para el otro se deben casi con seguridad a una pérdida considerable de líquidos, los cuales se reponen con facilidad, por lo que no se trata más que de un espejismo.

En el caso de perder mucho peso en una semana, esto puede deberse a que se está bajando de peso a costa de una pérdida de músculo. Desde luego esto no es recomendable, mientras que un descenso paulatino da cuentas de que los kilos que se bajan provienen de las grasas.

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Para adelgazar, ponte metas realistas
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