Perder peso en el gimnasio

Acudir a un gimnasio no sólo puede ayudarnos a mejorar el tono de nuestros músculos. También será una actividad excelente para quemar grasas y perder así los kilos indeseados.

Puede que el gasto calórico que tenemos en una sesión de musculación no sea demasiado elevado. Sin embargo, el mayor beneficio adquirido por la actividad con sobrecarga se traduce en un aumento de metabolismo, el cual si ayudará a quemar más grasas. Recordemos que los músculos requieren calorías para mantenerse.

Si nuestra prioridad es bajar de peso, por encima del trabajo muscular, se pueden realizar rutinas específicas para lograr el objetivo en el gimnasio. Una de ellas es estimulando el metabolismo anaeróbico aláctico, es decir, mediante un trabajo de máxima intensidad.

Esta rutina consistirá en realizar series cortas (menos de 10 segundos) y muy intensas de cada ejercicio. Esta intensidad podrá estar dada por la velocidad del movimiento o por la carga empleada. Y es muy importante lo que hagamos en las pausas: los músculos deberán recuperarse por completo. Y para potenciar la quema de grasas, estas pausas deberían ser activas: es bueno mantenerse en movimiento, como por ejemplo caminando muy suavemente en la cinta del gimnasio o rodando en la bicicleta.

Otra forma muy efectiva de perder peso en un gimnasio es aprovechando la curva hormonal que se produce por el trabajo de pesas, combinando esta con ejercicios aeróbicos. Tras una rutina de 45-60 minutos de entrenamiento con sobre carga, la testosterona y la sompatotrophina empiezan a cumplir un efecto lipolítico, es decir, de quema de grasas.

Realizar al menos 15 minutos de caminata en la cinta, trote suave, bicicleta o cualquier otro aeróbico en el gimnasio, será de gran provecho. Será fundamental que la intensidad sea muy baja (60-65% de la frecuencia máxima teórica), ya que así se estimulará el metabolismo propio de los ácidos grasos.

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