Los problemas de la alimentación juvenil

Hablar de juventud significa hablar de una etapa de rebeldía. Y esta también se hace presente a la hora de elegir qué, cuándo y cómo comer. Lamentablemente, esto repercute de manera muy negativa en la dieta de los más jóvenes.

Uno de los hábitos más dañinos que se aprecia en la juventud y la adolescencia es el de no desayunar. Muchos se levantan y acuden a su lugar de estudios sin ingerir un bocado. Por supuesto, esto implica que un par de horas más tarde estarán sufriendo hambre y no tardarán en satisfacerla con lo primero que encuentren en una tienda.

En la juventud, el desayuno es vital, por lo que es necesario que incluya nutrientes que permitan un crecimiento sano y la energía suficiente para su jornada escolar.

Otro de los problemas que tienen los adolescentes para comer es que aman la comida chatarra. Las hamburguesas, patatas fritas, pizzas y demás son lo más común en el menú de los jóvenes, y más aún en reuniones sociales.

Y ni que hablar de las golosinas. Sin embargo, demasiadas azúcares y grasas no harán otra cosa que llevar a los jóvenes a la obesidad, los problemas cardiovasculares, la hipertensión o la diabetes entre otras enfermedades.

Además, vale destacar que las bebidas que los niños y adolescentes escogen casi nunca son las mejores. Los refrescos azucarados son sus preferidos, y así suman numerosas calorías que luego se traducirán en kilos difíciles de bajar.

Es importante que el hogar sea la escuela que instruya a los jóvenes de la importancia de una alimentación adecuada. Sólo así tendrán principios para elegir lo mejor para su salud y su apariencia.

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