Los efectos del dolor: Enmascara la depresión

Los efectos del dolor: Enmascara la depresiónEn la práctica clínica siempre se ha identificado la depresión como un trastorno caracterizado por la intensa tristeza, la apatía y el desinterés por las acciones cotidianas de la vida. En los casos más agudos la depresión puede manifestarse a través de una debilitación del sistema inmunológico y esto ocasiona múltiples enfermedades. Sin embargo, ahora se conoce que uno de los efectos del dolor es ocultar la depresión.

Generalmente los síntomas determinantes en el diagnóstico de la depresión son: la falta de apetito sexual, la anhedonia o incapacidad para sentir placer, la abulia o imposibilidad de realizar tareas y la fatiga. También pueden aparecer algunos síntomas ansiosos como: palpitaciones, mareos, decaimiento o la presencia puntual de una enfermedad que asevere el estado.

¿Cómo diferenciar entonces la presencia de un estado depresivo o la existencia de una enfermedad? La respuesta es muy simple: cuando ante los dolores y malestares ningún analgésico funciona y se mantiene el estado de tristeza y apatía durante dos semanas o más. De esta manera, el especialista a cargo del caso médico podrá diagnosticar certeramente un estado de depresión.

En este sentido, y con la intención de identificar claramente los síntomas de la depresión, el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad de la Organización Médica Colegial de España han presentado la primera Guía de Buena Práctica Clínica en Depresión y Ansiedad con síntomas somáticos cuyo propósito esencial es ayudar precisamente a los profesionales que trabajan en la Atención Primaria de Salud a identificar los síntomas somáticos de los estados de ansiedad y depresión diferenciándolos de otros estados patógenos.

Este instrumento ha marcado un protocolo de actuación para la atención de las personas deprimidas u ansiosas que no manifiestan claramente su patología. De esta manera se podrá realizar un diagnóstico a tiempo que podría evitar algunas de las problemáticas más nefastas asociadas a los cuadros depresivos como el suicidio.

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