Los daños de una dieta rica en grasas para nuestro cerebro

GrasasLa mayoría de las personas conoce que una dieta rica en grasas es un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares y metabólicas como la obesidad y la hipercolesterolemia. Pero lo que muchos no saben es que consumir alimentos ricos en grasas también puede afectar a nuestro cerebro. Al menos estas son las conclusiones a las que arribó un estudio estadounidense realizado por el Departamento de Neurociencia y Medicina Regenerativa del Colegio Médico de Georgia, de la Georgia Regents University.

El estudio publicado en la revista Brain, Behavior and Immunity asegura que una dieta rica en grasas puede afectar las células inmunes del cerebro, también conocidas como microglías, que a su vez debilitan las conexiones neuronales y con ello, nuestras funciones cognitivas.

Las grasas afectan las sinapsis

La investigación se centró en analizar los efectos de la grasa en el cerebro de ratones y para ello formó dos grupos: un grupo que se alimentaba con una dieta en la que el 10% de las calorías provenía de las grasas saturadas y un segundo grupo cuya alimentación incluía un 60% de grasas. Para que tengas una idea, la primera dieta puede compararse con una alimentación humana sana, mientras que la segunda dieta es equiparable a una dieta con comidas rápidas.

Durante el estudio, los investigadores le dieron seguimiento al peso de los ratones, los niveles de insulina y glucosa en sangre y otros marcadores metabólicos, a la vez que evaluaron las funciones del hipocampo, el centro del aprendizaje y la memoria. También midieron los marcadores sinápticos, es decir, las proteínas implicadas en la sinapsis, así como los niveles de citoquinas inflamatorias que suelen dispararse cuando las microglías se activan.

Al cabo de cuatro semanas los indicadores en ambos grupos de ratones eran iguales. Después de ocho semanas, los ratones con una dieta alta en grasas habían aumentado de peso pero mantenían los mismos niveles en el resto de los indicadores. Sin embargo, al transcurrir doce semanas, el grupo que mantuvo una dieta más rica en grasas eran más obesos, tenían mayores niveles de citoquinas y mostraban una reducción en el número de sinapsis, es decir, las conexiones entre las neuronas que son la base de nuestras funciones cognitivas.

¿Qué significa esto?

Los investigadores explicaron que al llegar a las doce semanas el aumento de la obesidad periférica es mucho más evidente y, aunque no afecta la resistencia a la insulina, puede reducir el número de sinapsis entre las neuronas y la cantidad de citoquinas inflamatorias en el cerebro. Como resultado, la inflamación crónica reduce la capacidad móvil de las microglias, cuya función principal es moverse por el cerebro absorbiendo los agentes patógenos. De esta manera, comienzan a dañar todas las estructuras que están a su alrededor, incluyendo las conexiones entre las neuronas, provocando así, alteraciones cognitivas a largo plazo.

Afortunadamente, los investigadores encontraron que si se reducía el consumo de grasas en la dieta, se podía revertir este efecto y mantener intacta la cognición.

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