Leucemia linfoblástica aguda: Síntomas, tratamiento y pronóstico

Leucemia linfoblástica aguda: Síntomas, tratamiento y pronósticoExisten dos tipos de leucemia: aguda y crónica. En la leucemia aguda la enfermedad progresa rápidamente y existe una acumulación en la sangre de células inmaduras e inútiles. En la leucemia crónica la enfermedad progresa de manera más lenta y las células son más maduras.

La leucemia linfoblástica aguda se presenta cuando la sangre y la médula ósea tienen un gran número de células blancas de la sangre destinadas a convertirse en linfocitos. Esta enfermedad tiene una gran incidencia, sobre todo en niños menores de 15 años, en los EUA se diagnostican aproximadamente 6.000 nuevos casos.

Los síntomas de la leucemia linfoblástica aguda son:

-Fatiga

-Fiebre elevada

-Dolor en huesos y articulaciones

-Infecciones de corta duración

-Inflamación del hígado, el bazo y las glándulas

-Pérdida de peso inexplicable

-Aparición de moretones en la piel y coloración más pálida de la misma

-Sangrado de causas inexplicables como las hemorragias nasales o el sangrado de las encías

 Si además, las células afectadas atacan el Sistema Nervioso Central la persona también puede experimentar síntomas neurológicos como los vómitos, mareos, visión borrosa, dolores de cabeza e incluso convulsiones.

 ¿En qué consiste el tratamiento de la leucemia linfoblástica aguda?

 El tratamiento más extendido  incluye una combinación de quimioterapia y radioterapia o incluso un trasplante de células madres.

 Generalmente estos tratamientos transcurren por dos fases. La primera fase se denomina Terapia de Inducción de la Remisión donde se destruyen las células leucémicas de la sangre y la médula ósea de forma que la enfermedad entre en remisión. La segunda fase se refiere al Tratamiento de Postremisión donde se destruyen las células leucémicas que puedan haber quedado y no están activas pero que podrían comenzar a crecer nuevamente y causar una recaída.

 ¿Cuál es el pronóstico de la leucemia linfoblástica aguda?

 Si se sigue el tratamiento adecuado los pequeños tienen una buena tasa de remisión, aproximadamente el 85% de los casos. Sin embargo, en las personas adultas este índice disminuye ya que sólo el 40% logra una curación total.

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