La nutrición emocional: ¿Qué es?

nutricion emocionalLa alimentación y las emociones están unidas indisolublemente. De hecho, todos sabemos que nuestro estado de ánimo influye en nuestra alimentación y que los alimentos inciden sobre nuestras emociones. Por ejemplo, diferentes estudios han demostrado que los alimentos ricos en sal, grasas saturadas y azúcares refinados tienen un efecto adictivo pero aumentan la ansiedad y la depresión, mientras que el consumo cotidiano de frutas y vegetales frescos ayuda a reducir la tensión y el estrés.

Así, no es extraño que en los últimos tiempos haya surgido una nueva disciplina, la nutrición emocional. En teoría, una vida emocional equilibrada favorecería seguir pautas alimenticias saludables, mientras que una alimentación sana, promueve el bienestar emocional.

Evidentemente, conseguir este equilibrio no es sencillo, sobre todo porque la mayoría de las personas están sometidas a un gran estrés cotidiano y se ven tentadas continuamente por alimentos poco saludables. Sin embargo, mantener ese equilibrio es muy beneficioso, tanto para la salud física como mental.

Tres pasos indispensables para mantener una nutrición emocional

1. Selecciona cuidadosamente lo que comes. Para mantener una nutrición sana y un buen estado de ánimo es importante consumir alimentos nutritivos como las frutas, las verduras, los granos integrales, los frutos secos y mucha agua. Al contrario, se deben eliminar los alimentos perjudiciales para nuestra salud, como los productos procesados, las grasas, el azúcar y la sal.

2. Aprende a disfrutar la comida. La mayoría de las personas no son plenamente conscientes de la importancia de disfrutar la comida con tranquilidad. Comer con prisas hace que mastiques peor los alimentos y que necesites comer más para sentirte saciado. De hecho, se ha demostrado que comer despacio reduce la ansiedad, mejora la asimilación de los nutrientes y hace que la persona se sienta más satisfecha comiendo menos.

3. Cuida tu salud física y psicológica. La nutrición emocional indica que no solo debemos preocuparnos por la calidad de los alimentos que ingerimos sino también por practicar actividad física y, sobre todo, por mantener un equilibrio psicológico. De hecho, cuando estamos deprimidos o ansiosos, tenemos una tendencia natural a comer más y apostar por alimentos menos sanos, por lo que también es fundamental saber lidiar con el estrés cotidiano.

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La nutrición emocional: ¿Qué es?
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