La luz artificial, un enemigo de nuestra salud

Luz artificialLa luz artificial forma parte indisoluble de nuestra vida cotidiana. De hecho, muchas personas suelen pasar gran parte del día expuestos a la luz artificial, sobre todo quienes trabajan en espacios cerrados a los que no llegan los rayos solare. Sin embargo, aunque la luz artificial nos permite seguir inmersos en nuestras tareas a pesar de que haya llegado la noche o el día esté gris, lo cierto es que no deberíamos pasar demasiado tiempo expuestos a ella. Un estudio publicado recientemente en la revista Current Biology desveló que estar expuestos a la luz artificial puede provocar daños en el sistema inmunitario, una reducción de la musculatura y un mayor riesgo de osteoporosis.

Los efectos de la luz artificial sobre nuestra salud

La investigación realizada por expertos del Centro Médico de la Universidad de Leiden, en los Países Bajos, estudió a un grupo de ratones que estuvieron expuestos a la luz artificial a diario durante meses. Las pruebas de actividad cerebral arrojaron que la exposición constante a la luz artificial reducía en un 70% los patrones rítmicos normales en el marcapasos circadiano central del núcleo supraquiasmático del cerebro, relacionado con la regulación del ciclo de sueño y vigilia. Sin embargo, estos no fueron los únicos efectos.

Los investigadores también hallaron que los ratones expuestos a la interrupción de los patrones de luz y oscuridad normales y del ritmo circadiano mostraron una reducción de la función del músculo esquelético, así como un deterioro en sus huesos y una activación pro-inflamatoria del sistema inmunitario. Además, encontraron que la exposición constante a la luz artificial intensificaba el proceso de envejecimiento natural, de manera que mientras mayor era la exposición a la luz artificial, mayor era el deterioro de las células.

La buena noticia es que estos efectos parecen ser reversibles cuando se restablece el ciclo natural de luz-oscuridad. Al cabo de dos semanas, los investigadores permitieron que los ratones recuperaran su ritmo circadiano normal y develaron que las neuronas del núcleo supraquiasmático retomaron su ritmo normal y que los problemas de salud fueron desapareciendo.

No obstante, los expertos recomiendan exponerse lo menos posible a la luz artificial, sobre todo en los horarios nocturnos cuando el organismo comienza a prepararse para el sueño.

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