El Síndrome de Tourette: Un abordaje multidisciplinar

El Síndrome de Tourette: Un abordaje multidisciplinarSe estima que aproximadamente el 2% de la población mundial sufre del Síndrome de Tourette, si bien en algunos casos las manifestaciones son tan leves que las personas no llegan a ser diagnosticadas. Sobre esta problemática de salud aún existen muchas incógnitas como las causas que lo originan o el tratamiento más eficaz.

En este sentido, el Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares (NINDS), que forma parte de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH), ha desarrollado múltiples investigaciones orientadas a un estudio mucho más profundo sobre los diversos mecanismos implicados en el Síndrome de Tourette. Los estudios médicos y científicos sobre esta enfermedad se abordan desde una perspectiva multidisciplinaria que abarca la genética, la neuropatología, la neuroimagen, la neurofisiología y la neuroinmunología.  

En esta dirección, los estudios genéticos se han dedicado a revisar íntegramente todo el genoma humano en la búsqueda de posibles genes afectados que puedan ocasionar el trastorno. Por otra parte, los estudios basados en neuroimagen se dirigen a identificar las regiones cerebrales afectadas así como los circuitos y los factores neuro-químicos que ocupan un lugar significativo en la manifestación del síndrome.

Desde la neuropatología se estudia el cerebro de los pacientes fallecidos que padecían del Síndrome de Tourette en el intento de descubrir el modelo cerebral afectado y las áreas más dañadas. En cuanto a las pruebas clínicas, recientemente se han desarrollado investigaciones sobre el tratamiento con estimulantes del déficit de atención con hiperactividad asociado al síndrome, así como otros tipos de tratamiento para modificar el comportamiento con el propósito de disminuir la severidad de los tics en niños y adultos. En lo que respecta a las investigaciones de corte farmacológico, en los últimos tiempos se ha apostado por el uso de tratamientos con los agonistas dopaminérgicos y los GABA érgicos, que parecen ser las drogas más prometedoras.

Desde la epidemiología también se han logrado avances ya que se ha podido relacionar algunos subtipos del Síndrome de Tourette con otros trastornos como el obsesivo-compulsivo. También se está examinando el vínculo entre el déficit de atención, los problemas del aprendizaje, los  ataques de ira y la lesión cerebral autoinmune con el Síndrome de Tourette.

De esta forma, las investigaciones son prometedoras si bien aún queda mucho camino por andar en este sentido antes de hallar una respuesta definitiva para las causas y el tratamiento del Síndrome de Tourette.

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