Comer frutas y verduras ayuda a prevenir la depresión

Depresión crónicaLa depresión es uno de los problemas de salud mental más frecuentes en todo el mundo. Las cifras estiman que más de 350 millones de personas están afectados por la alteración. De hecho, la Organización Mundial de la Salud ha indicado que para el año 2020 la depresión, probablemente, se convertirá en la segunda causa de incapacidad en el mundo, incluso antes que las enfermedades vasculares como los infartos y el accidente cerebrovascular.

Sobre la depresión existen muchísimas creencias, una de las muy extendidas afirma que la alteración solo se limita a la ausencia de motivaciones, sin embargo, los expertos aseguran que la depresión es una entidad mucho más complicada. Es un trastorno en el que intervienen factores de diversa índole: sociales, psicológicos y biológicos. De hecho, cada vez más estudios demuestran que se trata de una enfermedad multicausal en el que la alimentación también juega un papel muy importante.

La estrecha relación entre la alimentación y la depresión

Cada vez más estudios científicos demuestran que la alimentación puede influir en el desarrollo y el tratamiento de trastornos mentales. De hecho, investigadores del The Medical College of Qingdao University, de China han demostrado recientemente la  estrecha relación entre el consumo de frutas y verduras y la reducción del riesgo de desarrollar depresión. La clave parece estar en el efecto neurológico de algunos de los nutrientes que contienen las frutas y las verduras.

Se ha comprobado que la deficiencia de determinados micronutrientes puede favorecer la aparición de determinadas enfermedades mentales como la depresión, a la vez que el equilibrio de éstos puede ayudar a prevenir estas mismas enfermedades. Por ejemplo, un nivel insuficiente de magnesio puede inducir una disminución de la concentración en plasma de biomarcadores inflamatorios, la proteína C reactiva. Un efecto que conlleva a su vez a una disminución del riesgo de padecer enfermedades neurológicas como la depresión ya que se ha demostrado que esta enfermedad está estrechamente relacionada con la inflamación crónica.

Asimismo, se conoce que otros micronutrientes como la vitamina B12 pueden afectar los procesos bioquímicos del sistema nervioso central, por lo que su deficiencia también puede conducir a la depresión, de la misma manera que un nivel bajo de zinc puede inducir síntomas neurológicos y somáticos, así como signos psicopatológicos interconectados con el trastorno depresivo.

Afortunadamente, un consumo equilibrado y frecuente de frutas y verduras puede regular los niveles nutricionales de estos compuestos y reducir el riesgo de desarrollar depresión.

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