Cirrosis hepática: Diagnóstico y tratamiento

Cirrosis hepática: Diagnóstico y tratamientoLa cirrosis hepática está causada por alteraciones importantes en la funcionalidad del hígado producidas por el tejido cicatricial y la aparición de nódulos causados por daños hepáticos como consecuencia de enfermedades crónicas como la hepatitis B, C y D o el alcoholismo.

Vale aclarar que el hígado es un órgano que posee muy pocos nervios por lo que es muy raro que se experimente dolor. La gran mayoría de los pacientes manifiesta solo un enorme cansancio. Así, generalmente el diagnóstico de la cirrosis hepática se efectúa evaluando los exámenes de la sangre o cuando aparece una complicación como las hemorragias.

No obstante, se puede hablar de varios síntomas de la cirrosis hepática  que pueden dar una señal de alarma como: pérdida de apetito, ictericia, picazón (debido al acumulo del acumulo de las sales biliares en la cutis), enrojecimiento de las palmas de las manos, disminución del deseo sexual, ginecomastia (aumentos de la dimensión de las glándulas mamaria en el hombre) e hipertrofia de las glándulas paratiroides.

El examen de la sangre revela inmediatamente si hay una alteración en los valores, particularmente si hay un aumento de las enzimas hepáticos (transaminasa, fosfatasa alcalina, gamma GT), una reducción de la albúmina, disminución de los factores de coagulación (protrombina) y de las plaquetas. Aún así, en algunos casos no siempre estos valores se encuentran alterados por lo que sería conveniente realizar una ecografía abdominal ya que esta desvelará una leve dilatación de la vena porta y un aumento de la dimensión del bozo. Las varices esofágicas se pueden detectar solo en la fase avanzada de la enfermedad y a través de una gastroscopía.

Cuando existen dudas se practica una biopsia. Una vez que se ha diagnosticada la cirrosis hepática, es imprescindible identificar cuáles son las causas y verificar si existe un virus, comprobar la funcionalidad del metabolismo y eliminar por completo el consumo de alcohol. Esto se debe a que el tratamiento de la cirrosis hepática se basa esencialmente en eliminar sus causas.

Las formas más avanzadas de cirrosis hepática se tratan de manera independiente. En algunos casos puede ser necesario un trasplante, sobre todo cuando el hígado no puede ejercer sus funciones indispensables para la sobrevivencia.

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Cirrosis hepática: Diagnóstico y tratamiento
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