¿Qué hacer cuándo la flacidez no se va?

En muchas ocasiones, al seguir una dieta baja en calorías se logra el objetivo de perder varios kilos. Sin embargo, al mirarse al espejo, la figura no conforma: la panza se ve flácida. A pesar de haber reducido las medidas y que la balanza aporte buenas noticias, la estética no conformará hasta tanto no se tenga tonicidad y firmeza en los músculos del cuerpo. Afortunadamente, esto no es muy difícil de lograr.

Gran parte de esta flacidez puede deberse a la retención de líquidos. Si la pérdida de los kilos de más se produjo sin acompañar la dieta con un plan de ejercicio constante, es probable que no se haya perdido mucho agua que bien podría eliminarse si se hiciera actividad física. Sin líquidos, la piel se volverá más elástica y adoptará mejor forma. Y para esto no hay nada mejor que la actividad aeróbica, como trotar, caminar, andar en bicicleta, remar o nadar (esto además contribuirá quemando más calorías y ayudando así a perder peso).

Otro error habitual en las dietas es excluir por completo las grasas. A pesar de que pueda parecer paradójico, una correcta selección de lípidos puede ayudar a evitar la flacidez si los consumimos con moderación. Los ácidos grasos necesarios son los Omega 6 y Omega 3, presentes principalmente en el aceite de olvida, los frutos secos y varios pescados. Además de contribuir en la regeneración celular, estas grasas ayudan a asimilar la vitamina A, la cual cumple un papel fundamental en mantener la rigidez de los tejidos.

Finalmente, se debe tener en cuenta de la relación que existe entre una correcta circulación sanguínea los músculos firmes. Para mejorar la circulación será fundamental tener una vida activa que incluya ejercicio permanente, además de una correcta hidratación.

Es sencillo. Al fin de cuentas, la mejor forma de adelgazar siempre es una dieta equilibrada, el ejercicio adecuado y la hidratación necesaria.

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