¿Por qué deberías evitar la harina blanca refinada?

Harina-blancaLa harina blanca refinada es uno de los ingredientes básicos de la repostería en todo el mundo. La mayoría de los pasteles, los bollos, los panes, las galletas y pizzas que comemos a diario están preparados con este tipo de harina. Sin embargo, lo que muchas personas desconocen es que los alimentos a base de harina blanca refinada no tienen fibra, minerales, ni proteínas, por lo que solo aportan calorías vacías. Aunque esto no es lo peor ya que numerosos estudios han demostrado que su consumo excesivo puede ser dañino para nuestra salud.

Tres razones por las que deberías evitar los productos de harina blanca refinada

1. Aumenta el peso corporal. Si la mayoría de las personas se limitara a consumir un pan o un bollo a la semana todo estaría bien. El problema está en que muy pocos se limitan a hacerlo y en cambio, consumen a diario altas dosis de productos elaborados a base de harina blanca refinada. Sin embargo, ¿sabías que este tipo de harina está formado esencialmente por hidratos de carbono? Los hidratos de carbono son unos compuestos que, al ingerirse, se transforman en glucosa, el principal agente energético del organismo. Por tanto, mientras más productos de harina blanca refinada consumas, mayor será la reserva de grasa en tu cuerpo.

2. Incrementa el riesgo de padecer alergia. Se ha demostrado que el consumo elevado de productos elaborados con harina blanca refinada puede provocar problemas digestivos e intolerancia al gluten, la causa más común de uno de los trastornos alérgicos más frecuentes en todo el mundo: la celiaquía. A su vez, este tipo de harina obstaculiza la adecuada fijación de vitamina B en el organismo, un problema que se ha relacionado con un riesgo mayor de padecer alergias, problemas cardiacos y digestivos. Asimismo, se ha hallado que la amilasa, uno de los ingredientes básicos que se utilizan en la fabricación de este tipo de harina, se ha asociado con una probabilidad mayor de padecer asma y enfermedades alérgicas.

3. Provoca cansancio, fatiga y depresión. Los científicos han demostrado que los carbohidratos, el principal compuesto de la harina blanca refinada, son un agente depresivo natural muy potente. Básicamente, actúan modificando la función química de algunos neurotransmisores cerebrales, lo cual afecta el nivel básico de activación cerebral provocando una sensación de cansancio, fatiga, somnolencia e incluso, depresión. De hecho, algunos estudios han desvelado que las personas que consumen más productos elaborados a base de harina blanca tienen un riesgo mayor de padecer depresión y son más propensas a sufrir fatigas y episodios de desmayos.

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