Pésate seguido para perder peso

Para adelgazar o mantener la forma deseada es recomendable ser constante con la dieta, el ejercicio y… con pesarse a menudo. Un hábito que puede colaborar con nuestro objetivo es el de visitar la báscula regularmente y llevar un registro de nuestro progreso.

El hecho de llevar un control nos ayuda a disciplinarnos mejor, y a motivarnos cuando vemos progresos. No es estrictamente necesario pesarse cada día. Esto puede traer desilusiones, ya que las libras no se van de la noche a la mañana. Lo mejor que podemos hacer es establecer una periodicidad que puede ser cada dos o tres días.

Para esto puede ser de ayuda un gráfico de dos ejes, en el cual la línea marcará un aumento o una disminución de peso. Pero no hay que alarmarse por pequeñas desviaciones en la línea. Lo importante es observar que la tendencia sea acorde a los objetivos que tenemos: si queremos bajar de peso, lógicamente la línea debería ir en descenso.

Es importante también establecer un momento del día para pesarse. Una de las opciones más comunes y recomendables es pesarse en ayunas, apenas te despiertas. Esta es una situación fácil de repetir. Recuerda que tu peso puede variar mucho luego de ir al baño, tras una comida o después de tomar abundantes cantidades de líquidos.

Pesarte con regularidad es una forma de motivarse y no autonegañarse. Es por ello que no debemos obviar la visita a la báscula, aún cuando hayamos cometido algún exceso. Ver este exceso traducido a números puede tener un efecto mucho más fuerte y ayudarte a contenerte la próxima vez que estés ante una comida tentadora.

Por supuesto, controlar el peso regularmente en casa es una cuestión que implica compromiso. Por eso, si estás decidido a cuidar tu peso, tu mejor inversión será una báscula que te ayude a alcanzar tus objetivos.

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