Participar en ensayos clínicos

Participar en ensayos clínicosCada año se realizan cientos de estudios científicos que tienen como objetivo validar la eficacia de diferentes fármacos o tratamientos. Para ello se necesitan personas que estén dispuestas a probar estas nuevas curas, personas que estén dispuestas a participar en ensayos clínicos.

Obviamente, entrar en un ensayo clínico no es una decisión que se deba tomar a la ligera ya que existen muchas dudas que normalmente versan sobre el tiempo que tardará el experimento, las implicaciones negativas que pudiera tener para la salud y las molestias que podría ocasionar en la vida cotidiana.

En este sentido, los especialistas casi nunca le mienten a los participantes potenciales ya que reconocen que es posible que aparezcan problemas de salud secundarios o que el tratamiento no resulte eficaz. Sin embargo, la perspectiva de que pudieran mejorar algunos de los síntomas que se sufren, es el factor clave que decide a muchas personas a participar en un ensayo clínico.

En este sentido, investigadores de la Universidad de Minnesota han publicado en la revista Annals of Surgery un curioso estudio donde se analizan los índices y los motivos que impulsan a las personas a participar en los experimentos médicos.

Como resultado principal se encontró que menos del 1% de las 250.000 personas con enfermedades oncológicas analizadas deseaban formar parte de una evaluación de nuevos fármacos para curar su enfermedad. Sin lugar a dudas, una cifra mucho menor de la que se esperaba.

Entre los motivos principales que mencionaban los pacientes para no participar en el ensayo clínico se encontraba el miedo a que alguna de las sustancias empleadas en el estudio los perjudicara causándoles un daño irreversible. Otra parte de las personas manifestaban dudas sobre el tiempo que les tomaría el ensayo que, por lo general, requeriría un período mucho más largo que el tratamiento habitual de la enfermedad.

En el extremo opuesto se encontró un 1% deseoso de participar en estos ensayos ya que mantenían la esperanza de beneficiarse de alguna manera con las nuevas pruebas, siendo los primeros en “curarse” con las novedades del nuevo medicamento.

Obviamente, participar en un ensayo clínico es una decisión personal que no debe tomarse con prisas y, sobre todo, siempre se deben solicitar todos los datos de las investigaciones anteriores que avalan de alguna forma la posible eficacia del fármaco o tratamiento.

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