Para adelgazar…¡tranquilízate!

Si bien el ejercicio y la dieta son las columnas sobre las cuales descansa el objetivo de bajar de peso, cuidar la salud mental resulta importante para llegar a la silueta deseada. Es que el estrés puede provocar una ingesta mayor de calorías, y a la vez dificultar la quema de grasas.

En primer lugar, hay que señalar que ante tensiones cotidianas mucha gente busca una vía de escape en los alimentos. Es habitual que en medio de problemas laborales, familiares o sentimentales las personas busquen calmar su angustia y “darse el gusto”. Esto es muy común en personas depresivas. Es claro que resulta más difícil mantener una conducta en la dieta en ambiente de nerviosismo. Es por ello que muchos tratamientos personalizados se llevan a cabo en lugares tranquilos que relajan a los pacientes.

No obstante, también existe una cuestión menos visible pero no por ello menos importante a la hora de bajar de peso. Se trata de la razón fisiológica por la cual al estar nerviosos al cuerpo le cuesta quemar tejido adiposo.

Al estresarse, el organismo segrega mucha adrenalina y cortisol, hormonas que ayudan a mantener un equilibrio en el cuerpo. Es una medida regulatoria para llegar a lo que se conoce como homeostasis.

No obstante, es el cortisol el que hace más difícil quemar grasas, porque actúa sobre la hormona que tiene esa tarea, inhibiendo su acción.

Por último, cabe destacar que en situaciones de mucho nerviosismo, el cuerpo debe recuperar calorías que el estrés hace perder, pero no lo hace precisamente de nuestras reservas de grasas. Muy por el contrario, se quema tejido muscular en búsqueda de compensar la pérdida energética.

Es por todo esto que además del ejercicio regular y la alimentación balanceada, se recomienda llevar una vida con tranquilidad. No sólo nuestro sistema nervioso lo agradecerá, sino todo nuestro cuerpo.

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