Otra forma de distinguir los tipos de obesidad

Para solucionar cualquier problema, y esto incluye a la salud y a la nutrición, se debe primero realizar un diagnóstico. Suele decirse que el primer paso para resolver un problema es reconocerlo. Y hemos visto como esto puede ayudar cuando se distinguen tipos de obesidad en función de la localización de la grasa.

No obstante, señalaremos ahora una segunda clasificación. La misma reconoce básicamente dos tipos de obesidades en función de si se trata de un consumo excesivo de grasas o de una dificultad para quemar las que ingresan al cuerpo. Si bien esta división no se rige por un parámetro tan claro como el lugar donde se acumula la grasa, que es algo muy visible, reconocerla ayuda a saber que, en un modo general, los problemas que ocasionan la obesidad pueden ser de dos tipos.

En primer lugar existe la denominada obesidad hiperlipogénica, es decir, aquella que ocurre por un exceso de acumulación de grasa a la que se llega por un abuso alimentario, por un metabolismo desfavorable o por causas nerviosas. Esta se evidencia cuando apreciamos grasa caliente al tacto. En estos casos puede ocurrir que la dieta no sea adecuada y que incluya grandes cantidades de grasas o de carbohidratos en exceso. Y en casos de que la dieta se ajustara a parámetros normales, deberán buscar los factores fisiológicos que atentan contra el metabolismo.

Del otro lado se encuentra la obesidad hipolipolítica, que es la que se debe a una dificultad en la eliminación de los depósitos de tejido adiposo formados. Es decir, el individuo tiene desentrenada su capacidad de convertir grasa en combustible útil para sus actividades. Esto puede deberse a su vez a causas hormonales, circulatorias, nerviosas, etc.

Lo importante en este último caso es saber que quizás la dieta sea correcta, y que se debe intentar estimular el metabolismo para consumir las grasas del cuerpo. Sin dudas, aquí el ejercicio físico será un aliado imprescindible.

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