No te dejes engañar: aprende a leer las etiquetas de los alimentos.

Ante los grandes problemas de obesidad de todo el mundo, muchas compañías intentan comercializar sus productos mediante mensajes que pueden ser sumamente engañosos. Es por ello que es necesario saber leer las etiquetas de los alimentos y reconocer ciertas expresiones.

Una forma común de ser engañado es ante frases con «reducido de grasas trans». No saben dudas que el hecho de que un alimento no contenga grasas trans, o las tenga en poca cantidad, es una ventaja. Sin embargo, no por ello deberíamos pensar que se trata de un alimento magro.

Existen muchos otros tipos de grasas (entre los cuales se encuentran varias grasas saturadas), que pueden ser muy contraproducentes si buscamos bajar de peso.

Por otro lado, algunos productos se venden como «reducidos en azúcares». Pero no debe confundirse esto con que sean poco calóricos o engordantes. Puede que sean muy altos en grasa, lo que hace que estén lejos de ser productos dietéticos.

Lo que debemos hacer es no dejarnos guiar por las frases de promoción e ir directamente al dorso de los envases a leer la información nutricional. Principalmente  tenemos que poner énfasis a la cantidad de calorías por porción, a la cantidad de grasas y especialmente grasa saturadas.

También es importante conocer el número de hidratos de carbono y de proteínas que el alimento posee, puesto que un exceso de alguno de estos nutrientes también hará engordar.

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No te dejes engañar: aprende a leer las etiquetas de los alimentos.
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