Neumonía: Los efectos de los sedantes

Los sedantes se han convertido en la solución a la que muchas personas recurren para enfrentar estados como la ansiedad, el insomnio, la epilepsia o el espasmo muscular. Según algunas estadísticas, se conoce que en Estados Unidos y el Reino Unido alrededor del 2% de las personas ha tomado algún tipo de sedante por un año o incluso más y que 1 de cada 10 personas mayores toma estos medicamentos diariamente. Ahora bien, ¿qué efectos producen los sedantes en nuestro organismo?

Los sedantes como el lorazepam (Ativan), el diazepam (Valium), temazepam (Restoril) y el clorodiazepóxido (Librium) comúnmente deprimen el sistema nervioso y respiratorio. De esta manera, las personas suelen sentirse mucho más relajadas y tranquilas luego de consumirlos. Pero, ¿dónde están sus riesgos?

Los efectos de los sedantes en el organismo han estado varias veces bajo el microscopio y se han relacionado con la aparición de numerosas enfermedades como consecuencia de la depresión a la que se somete el sistema nervioso. Al respecto, un reciente estudio publicado en la revista Thorax afirma que los sedantes también aumentan el riesgo de padecer neumonía.

Para llegar a estos resultados los investigadores analizaron a casi 5.000 pacientes con neumonía y a 29.500 personas sin esta enfermedad. Luego de comparar varios estilos y hábitos de vida y salud comprobaron que en el grupo de pacientes con neumonía se evidenció un elevado consumo de sedantes como las benzodiazepinas.

De esta manera, se asoció el consumo de benzodiazepinas con un 54% de riesgo mayor de desarrollar neumonía en algún momento de la vida. Así mismo, se destacó que el riesgo de morir al mes del diagnóstico de una neumonía en los pacientes que consumían benzodiazepinas era de un 22% mayor y el riesgo de morir en un período de tres años luego del diagnóstico de un 32% en comparación con aquellos que no consumen estos sedantes.

Los investigadores consideran que esta relación se debe a la acción depresora de las benzodiazepinas sobre el sistema respiratorio y a la supresión de la tos. De esta manera, exhortan a limitar el consumo de este tipo de sedantes empleando otros tratamientos alternativos de forma que se proteja nuestro organismo de sus efectos secundarios.

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