Menos calorías = mayor longevidad: Estudios científicos que avalan esta teoría

LongevidadDurante mucho tiempo los seres humanos han estado buscando el secreto de la vida eterna sin obtener resultados satisfactorios; y aunque actualmente son varias las personas centenarias que nos rodean, no se ha podido definir con exactitud cual es la clave para vivir tantos años.

En este sentido, numerosos especialistas de la Universidad de Navarra han realizado una investigación en animales en la que apreciaron una activación de la enzima sirtuina (más conocida como el gen de la longevidad) a partir del consumo de una dieta particularmente baja en calorías. Esta dieta nos permitiría vivir más años ya que consigue disminuir el estrés oxidativo celular y en consecuencia el proceso de envejecimiento.

En otras palabras, estos científicos han podido corroborar que una alimentación baja en calorías activa directamente a la enzima sirtuina provocando una disminución del estrés oxidativo celular y una disminución en el peso corporal que podría estar conectada con una mayor longevidad.

En este sentido, científicos del Centro Pennington de Investigación Biomédica de Louisiana han comenzado a estudiar este fenómeno en humanos y, aunque los resultados no han sido contundentes, si han resultado alentadores. En estos estudios se evidenció que el déficit de calorías provocado por una disminución de las mismas en la alimentación, o como consecuencia de la realización de ejercicios físicos y una dieta rigurosa; provoca (al igual que en los animales) una optimización en las funciones mitocondriales; lo que pudiera tener efectos satisfactorios sobre el enlentecimiento del proceso de envejecimiento.

Por otra parte, investigadores del Instituto de Biomedicina y de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Barcelona se han centrado en la detección de sustancias que se encargan de activar esta enzima sin mantener una dieta hipocalórica. Estos científicos han comprobado que algunas sustancias como el resveratrol presente en las nueces, en la piel de la uva negra y en el vino tinto podrían activar las sirtuinas, demorando a su vez, el proceso de envejecimiento.

Así, aunque aún queda mucho camino por andar y probablemente adoptar una dieta hipocalórica no sea la solución ideal, la búsqueda de la clave para lograr una mayor longevidad parecen acercarse a una respuesta satisfactoria.

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