Los usos de la espirulina

Los usos de la espirulinaLos usos de la espirulina son relativamente recientes para la medicina moderna pero en la actualidad se emplean para tratar diferentes afecciones. Se conoce que sus beneficios provienen principalmente de la acción de los compuestos de un amplio grupo de organismos que se encuentran en el agua salada y en algunos lagos de agua dulce. Esta ubicación hace que la espirulina posea un elevado contenido de proteínas, hierro y otros minerales; el secreto de sus efectos beneficiosos.

Hoy por hoy la espirulina se emplea como una importante fuente dietética de proteínas, de hierro y vitamina del complejo B. También se utiliza en algunos casos para la pérdida de peso, el tratamiento de la fiebre de heno, la diabetes, el estrés, el síndrome premenstrual y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

Por otra parte, algunos especialistas la recomiendan para el tratamiento de tumores precancerosos localizados en el interior de la boca, así como también para el fortalecimiento del sistema inmunológico y para mejorar la memoria. En algunos casos suele emplearse además para aumentar la energía y el metabolismo del organismo, para bajar el colesterol, prevenir algunas enfermedades cardiacas, en la cicatrización de las heridas y en el mejoramiento de la digestión metabólica y la salud intestinal de manera general.

Actualmente también se está estudiando la acción de la espirulina para el tratamiento de la ansiedad y depresión clínicas, así como en el tratamiento de la fatiga, aunque aún no se poseen resultados concluyentes al respecto.

En relación a su consumo, los especialistas la desaconsejan a todas aquellas personas que padezcan de enfermedades autoinmunes como la esclerosis múltiple, la artritis reumatoide y el lupus eritematoso, pues su acción podría aumentar la actividad del sistema inmune favoreciendo los síntomas de la enfermedad. Por otra parte, tampoco es recomendable en los pacientes con fenilcenoturia ya que su acción podría empeorar la evolución de la enfermedad. De la misma forma, las mujeres durante el embarazo y la lactancia deberían abstenerse pues hasta el momento no se conoce sus posibles efectos sobre el bebé.