Los síntomas de la Hepatitis C

Los síntomas de la Hepatitis CLa Hepatitis C es una enfermedad viral e infecciosa que en la actualidad manifiesta una elevada prevalencia, afectando cerca de 500 millones de personas en todo el mundo.

Su forma más común de contagio es mediante las transfusiones de derivados sanguíneos o por la vía intravenosa en la toma de medicamentos o drogas. las heridas en la mucosa genital o las relaciones sexuales durante la menstruación también pueden contagiar el virus de la Hepatitis C, si bien el riesgo de transmisión por la vía sexual es bastante bajo.

Esta enfermedad también se puede transmitir por la vía materno fetal, sobre todo en el momento del parto donde existe contacto sanguíneo. En este sentido, se ha evidenciado que el riesgo de forma superlativa cuando existen alteraciones del sistema inmunológico o en las personas que viven con el SIDA.

En muchos casos la presencia de esta enfermedad suele pasar desapercibida durante la etapa aguda ya que las personas no tienen un conocimiento suficiente como para individuar los síntomas. Sin embargo, en esta etapa pueden aparecer signos como el cansancio, la falta de apetito, la orina oscura, una coloración amarillenta de la piel, heces fecales de color blanquecino o sensación de prurito generalizada.

Una vez que se ha superado esta etapa, los síntomas de la Hepatitis C en su estado crónico suelen ser el cansancio y la falta de apetito pero además, aparece cierta inflamación en las piernas y el abdomen y alteraciones en la coagulación de la sangre que se manifiestan a través de la aparición de hematomas frecuentes o hemorragias por la nariz o encías.

Además, la piel suele tomar un color amarillento característico denominado ictericia que en etapas más avanzadas de la enfermedad suele tornarse aún más oscuro. También es usual la aparición de varices esofágicas que pueden sangrar así como la encefalopatía hepática, donde surgen signos de confusión, desorientación y somnolencia.

Los especialistas explican que solo en el 15% o 20% de los pacientes la Hepatitis C suele evolucionar lentamente hacia la cronicidad. La detección a tiempo y el tratamiento adecuados son factores claves para prevenir este problema y evitar una cirrosis hepática.

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