Los síntomas de la distonía

Los síntomas de la distoníaLa distonía es un trastorno en el movimiento en el que se presentan contracciones sostenidas del músculo afectado que puede ocasionar torceduras o movimientos repetitivos o posturas inadecuadas. Los movimientos que originan la distonía son de carácter involuntario y en muchas ocasiones son dolorosos y afectan a uno o a un grupo de músculos generalmente del área de los brazos, el cuello, las piernas o en algunos casos del cuerpo entero.

Respecto al origen de la distonía, los especialistas consideran que se debe a un defecto en la capacidad del organismo para procesar los neurotransmisores que facilitan la comunicación cerebral (específicamente aquellos relacionados con el procesamiento de las contracciones musculares) debido a una anomalía en el ganglio basal.

Además, la distonía puede tener un carácter hereditario y genético. Según las estadísticas cada hijo de padres distónicos tiene un 50% de posibilidades de portar el trastorno. Aunque vale aclarar que ser portador no significa necesariamente padecer la distonía, pues ésta puede o no manifestarse, e incluso puede presentarse dentro de una misma familia con síntomas diferentes.

Los síntomas de la distonía se manifiestan de manera muy diversa en dependencia del área afectada. Puede presentarse un deterioro en la escritura luego de escribir varias líneas, calambre en el pie o una tendencia a arrastrarlo después de haber corrido o caminado mucho, movimientos involuntarios del cuello sobre todo cuando hay agotamiento, temblores y dificultades en la voz y el habla. Generalmente los síntomas surgen de manera leve y casi imperceptible pero con el paso del tiempo llegan a ser más notorios y prolongados.

La distonía puede surgir en la niñez, entre los 5 y 16 años de edad, manifestándose principalmente en el pie o la mano. Si bien en la distonía generalizada (la que afecta a casi todo el cuerpo) los movimientos distónicos pueden progresar de manera rápida hasta involucrar las extremidades y el torso. Sin embargo, generalmente la evolución de la enfermedad es lenta una vez pasada la adolescencia.

La distonía suele surgir principalmente al final de la adolescencia o en la edad adulta temprana, comenzando por las zonas superiores con un lento progreso de los síntomas, por lo que es muy probable que con el paso del tiempo permanezca como una distonía focal o segmentaria (solo afecta una parte específica del cuerpo).

De manera general, la distonía puede manifestarse en cualquier etapa evolutiva ocasionando una progresión gradual de los síntomas por lo que es imprescindible un seguimiento médico.

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