Los principales tipos de trastornos encefálicos

Los principales tipos de trastornos encefálicosLos trastornos encefálicos son alteraciones en la formación del sistema nervioso que afectan el desarrollo cerebral de la persona. Por lo general son de origen congénito, pero pueden producirse además por diversos problemas en los primeros meses del nacimiento del niño.

Entre los trastornos encefálicos más comunes se encuentra la anencefalia que ocurre a consecuencia de que el tubo neural no logra cerrarse y de esta forma una gran parte del cráneo, del cuero cabelludo y del cerebro no se forman completamente. Los niños que nacen con esta alteración no poseen la parte anterior del cerebro encargada de los proceso de pensamiento y coordinación motora. De tal manera, son por lo general niños sordos, ciegos, inconscientes e insensibles al dolor.

Es común encontrarse también casos de colpocefalia que es un trastorno en el cual se manifiesta un crecimiento anormal de los surcos occipitales del cerebro. Así, el niño suele presentar microcefalia, retraso mental, anormalidades motrices, convulsiones y espasmos musculares.

La hidranencefalia también es muy frecuente. Se caracteriza por la ausencia de los hemisferios cerebrales que son substituidos por sacos de líquido cerebroespinal. De esta manera, solo se forman el tallo cerebral y el cerebelo por lo que a los varios meses comienzan a aparecer problemas visuales, sordera, ceguera, déficits intelectuales, ausencia de crecimiento, cuadriparesis espástica, hidrocefalia y convulsiones.

Por otra parte, la microcefalia y macrocefalia son otros de los tipos de trastornos encefálicos que están caracterizados por el crecimiento menor o mayor de la cabeza. En el caso de la microcefalia se evidencia un crecimiento menor de la cabeza del niño para su edad, por lo que puede provocar problemas cognitivos y de conducta. Mientras que la macrocefalia se evidencia a través de un mayor crecimiento de la cabeza atendiendo al promedio de edad y provoca también afectaciones sobre todo funcionales en el desarrollo cerebral.

De manera general, los trastornos encefálicos no tienen cura, manifestándose con disímiles complejidades atendiendo a la severidad del daño y su localización. Por ello, es imprescindible que los niños que presenten estas alteraciones sean sometidos a un proceso de enseñanza especial que los ayude a incorporarse a su medio social.

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