Las 5 bacterias más usuales en los alimentos

  Consejos

bacteriasLas intoxicaciones alimentarias están a la orden del día y casi siempre se producen debido a que no seguimos las normas de seguridad al manejar los alimentos. Esto incluye no lavar adecuadamente los vegetales, tocar la comida con las manos sucias o utilizar instrumentos de cocina que no se han lavado bien. Todos estos factores pueden hacer que las bacterias se multipliquen y nos hagan enfermar.

¿Cuáles son las bacterias más comunes?

1. Salmonella. Suele estar en los huevos crudos y en alimentos que lo utilicen, como la clara batida o la mayonesa. También se halla en la carne de ave que esté poco cocinada y en aquellos alimentos que se han dejado a temperatura ambiente durante muchas horas.

2. E. coli. Se suele encontrar en la carne de res poco cocida, la leche cruda, los zumos de fruta sin pasteurizar, los productos frescos crudos y en el agua contaminada.

3. Listeria monocytogenes. Se halla en los alimentos refrigerados y en los que se venden listos para el consumo, como el pescado, el pollo y la carne de res. También se puede encontrar en los quesos blandos, la leche cruda, los productos ahumados y en conserva y en las verduras que se han almacenado durante mucho tiempo.

4. Campylobacter jejuni. Se encuentra en la carne de pollo poco cocida, la leche sin pasteurizar, el pesado crudo y el agua que no ha sido potabilizada adecuadamente.

5. Staphylococcus aureus. Se puede encontrar en las ensaladas, los productos lácteos en general, los productos de pastelería, sobre todo los que tienen relleno de crema y el jamón cocido y la carne de aves.

¿Cómo evitar el contagio o la intoxicación?

– Jamás lavar los huevos y no utilizar los que están rotos o tienen restos de heces.

– Cocinar bien la carne, lo ideal es que la temperatura alcance los 65ºC.

– Consumir la leche y la carne cuando aún están frescos.

– Evitar el consumo de leche cruda y agua no potable.

– Lavar adecuadamente los vegetales antes de consumirlos, usando siempre abundante agua.

– Evitar el almacenamiento prolongado de los alimentos.

– Mantener una higiene adecuada en la cocina, sobre todo de las superficies y del frigorífico.

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