La verdad sobre las aguas saborizadas

Las aguas saborizadas se han puesto de moda en los últimos años. Se venden como bebidas sanas, livianas y dietéticas. Sin embargo, conviene recapitular y analizar sus propiedades para no quedar con conceptos erróneos sobre las mismas.

El consejo primordial para considerar a la hora de elegir estas bebidas es el de mirar las etiquetas de las mismas para ver su información nutricional. Esto es fundamental a la hora de evaluar si se trata de una bebida dietética o no. Algunas personas creen que pueden consumir libremente aguas saborizadas. sin embargo, no se percatan de que muchas de estas bebidas tienen alto contenido de azúcar y la misma cantidad de calorías que un refresco con gas. La diferencia es que las aguas saborizadas son más livianas, pero esto no implica que sean menos calóricas.

Esto es importante, ya que, por ejemplo, un vaso de agua saborizadas puede tener 85 calorías. Si se toma un litro de estas aguas por día, se consumirán más de 300 calorías que pasarán desapercibidas.

Por otro lado, muchas veces podemos creer que se trata un líquido sumamente nutritivo, cuando no es más que agua con colorantes, aromatizantes y saborizantes. En realidad esto depende de la compañía que produzca la misma. Algunas tienen nutrientes como vitaminas y minerales, mientras que otras tienen la misma composición que el agua.

En líneas generales, también vale decir que las aguas saborizadas tienen menos químicos perjudiciales que las gaseosas. Sin embargo, nuevamente lo mejor es verificar esto en las etiquetas.

Es importante no dejarse llevar por ideas que estén muy instaladas en la sociedad o por publicidades seductoras. Siempre, los datos precisos y chequeados son la única seguridad de consumir productos comerciales que ayuden a llevar a cabo una dieta correcta.

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