La obesidad infantil: ¿Es genética?

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La obesidad se ha convertido en una problema de salud de proporciones globales que ya no solo afecta a los adultos sino también a muchos niños. Al respecto se conoce que la obesidad infantil está determinada por numerosos factores, entre ellos una nutrición inadecuada donde las grasas y los azúcares desempeñan un rol protagónico así como la falta de ejercicio físico. Sin embargo, no ha sido hasta hace muy poco tiempo que los científicos han descubierto la posible base genética de este problema.

En este sentido, un estudio publicado en la revista Nature Genetics ha identificado la relación entre algunos genes y la aparición del sobrepeso en los niños. Para llegar a estas conclusiones analizaron los resultados de 14 estudios de genoma realizados en varios países donde se involucraron a un total de más de 5.000 niños obesos y cerca de 8.000 que no lo eran.

De esta manera, los investigadores lograron detectar en la mayoría de los niños extremadamente obesos dos genes comunes: el OLFM4 y el HOXB5. Sin embargo, lo curioso fue que estos genes no se lograron identificar en los adultos con obesidad. ¿Por qué? Los investigadores piensan que la acción de estos genes se centraría en las edades más tempranas de la vida y que su impacto disminuiría con el paso de los años.

También se conoce que estos genes actúan sobre los intestinos provocando una interacción particular con la comida ingerida. Obviamente, esto no significa que la presencia de los genes conduzca inevitablemente a la obesidad pero sí que aumentan las probabilidades de desarrollarla, sobre todo si se sigue un estilo de vida inadecuado.

De todas formas, se recomienda que independientemente de los genes, los padres deben preocuparse por darle una alimentación nutritiva y balanceada al pequeño así como promover la práctica de actividad física.

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