Higiene electromagnética: La importancia de la energía sutil o el “chi”

Higiene electromagnética: La importancia de la energía sutil o el “chi”En las más diversas culturas antiguas la medicina tradicional se basa en el uso de plantas medicinales y otros tratamientos que a veces suelen parecerse bastante a un placebo pero que representan una verdadera cura para múltiples patologías. Por ejemplo, la medicina alternativa china considera la importancia del equilibrio electromagnético del cuerpo, también denominado “Chi”.

De hecho, desde inicios del siglo XIX la medicina comenzó a puntualizar la importancia de la higiene personal pero fue solo a partir del siglo XXI que se ha comprendido en toda su extensión el valor de la higiene electromagnética. En estos últimos años los investigadores han redescubierto la importancia para la salud y el bienestar del “Chi”. El principio es bastante sencillo: cuando hay un equilibrio electromagnético en el organismo entonces hay salud. Obviamente, cuando se produce una ruptura de este equilibrio el cuerpo sufre las consecuencias negativas.

El “chi” es, básicamente, una “energía sutil” que es utilizada por el organismo para que una célula se comunique con la otra. Los tejidos, las células y todo el sistema corporal se basa en esta energía sutil. Lo curioso es que esta afirmación no proviene de un gurú sino del Dr. Claude Swanson, un físico que ha estudiado en el MIT y en la Princeton University. Este investigador sostiene qua hay pruebas que confirman el efecto de esta energía sutil. También se conoce que en la Penn State University y en la Universidad de California se están realizando experimentos para demostrar que este tipo de energía sutil puede tener un efecto positivo sobre las células cancerosas.

Se hipotetiza que el desequilibrio electromagnético podría estar causado por varios factores como los teléfonos móviles, las antenas, los cables de alta tensión, y en sentido general, todos los dispositivos electrónicos (sobre todo aquellos que envían datos por vía inalámbrica). Esto se debe al hecho de que todos los seres vivientes somos receptores y transmisores de ondas electromagnéticas; por ende, no sería descabellado pensar que nos vemos afectados por los campos electromagnéticos que se encuentran presentes en el medio ambiente.

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