3 hábitos de higiene íntima que toda mujer debe mantener

Higiene femeninaUna de las áreas del cuerpo femenino más sensible y vulnerable a enfermar es la zona genital. De hecho, no es extraño que en los últimos años las enfermedades vaginales hayan ganado terreno de la mano de las nuevas tendencias de higiene íntima que apuestan por rasurar el vello púbico, el principal protector de esta zona. Es por eso que los especialistas recomiendan incluir algunos cuidados íntimos en los hábitos cotidianos de higiene femenina para reducir así el riesgo de enfermar.

Los cuidados íntimos que no debes descuidar

1. Evita la higiene excesiva. Actualmente muchos de los productos de higiene íntima prometen eliminar el olor y la humedad en esta zona. Sin embargo, debes saber que la humedad y el olor característico que desprende la vagina tienen una buena razón: son la prueba de que el pH de la vagina está equilibrado y que puede hacerle frente a las infecciones externas. Por tanto, mantener una higiene excesiva o usar productos de higiene muy fuertes no solo pueden afectar el pH vaginal eliminando las bacterias que protegen el área, sino también pueden provocar irritaciones y aumentar el riesgo de infecciones.

2. Limpia la zona en la dirección adecuada. Tan importante como mantener una higiene regulada en la zona íntima femenina, lo es hacerlo de forma adecuada. Lo ideal es que al limpiar el área lo hagas siempre de adelante hacia atrás ya que al seguir este patrón de limpieza evitas que las bacterias de alrededor del ano entren en contacto con el área de la vagina y la uretra. De hecho, se ha demostrado que este simple hábito puede reducir notablemente el riesgo de una infección vaginal, a la vez que fortalece el equilibrio del pH en la vagina.

3. Reduce las duchas vaginales. En los últimos tiempos las duchas vaginales parecen haberse puesto de moda. Basta sentirse un poco sucia o incómoda para que las mujeres opten por esta alternativa. Sin embargo, en realidad estas duchas no son saludables para la vagina ya que tienden a resecar el área y a afectar el pH. El problema es que muchos de los productos que se utilizan para estas duchas están fabricados con ingredientes como el alcohol que tienden a resecar la zona. Lo ideal es que las evites tanto como puedas, a no ser que haya sido recomendada por un ginecólogo para tratar un problema específico.

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