El papel del azufre en la dieta

AzufreEl azufre realmente no se encuentra de forma pura en nuestro organismo sino que asume las formas de sulfatos. Es parte de los aminoácidos azufrados y de algunas moléculas orgánicas como la heparina (un anticoagulante natural).

El azufre también forma parte esencial del colágeno, una proteína que se encuentra presente no solo en la piel sino también en los huesos y el tejido conectivo, permitiendo la tersura de la piel y su elasticidad pero también el movimiento de las articulaciones. Así, la carencia de azufre afecta en primer lugar nuestra piel y en segundo lugar, causa molestias para movernos.

De hecho, actualmente se están realizando estudios, uno de los cuales ha sido publicado en la revista Archives of Internal Medicine, donde se utilizan compuestos con base de azufre para tratar los dolores en las articulaciones como la artritis y los problemas de movilidad causados por los mismos.

Más allá de estos beneficios más conocidos, el azufre también mejora la calidad del cabello y las uñas ya que participa en la síntesis de la queratina; favorece la depuración de las toxinas a través del hígado y a la misma vez estimula la secreción de la bilis (para facilitar la digestión).

Como puede comprenderse, es importante incluir el azufre en la dieta cotidiana. Podemos encontrar una fuente de azufre en las carnes, las aves, los pescados, los productos lácteos y los huevos. A la misma vez, el azufre se encuentra en las cebollas, el ajo, los espárragos y los diferentes tipos de coles.

La carencia de azufre se expresa en síntomas como: inquietud, dolor en las articulaciones, trastornos del sueño caracterizados por el dormir tarde y el despertar temprano, poco apetito en las mañanas y piel de apariencia anémica.

No obstante, vale aclarar que una dieta que contenga azufre en exceso también es dañina y puede conducir a una descalcificación de los huesos ya que impide la absorción adecuada del calcio.

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