El infarto de la hipófisis

El infarto de la hipófisisEl infarto de la hipófisis consiste en la muerte de un área tisular de la hipófisis que provoca la alteración de las funciones hormonales que se desarrollan en dicha zona. Generalmente es causado por un sangrado ocasionado por un tumor no canceroso en la hipófisis, aunque puede también deberse a otros trastornos hemorrágicos, a la diabetes, a un traumatismo craneal, al uso del respirador o a la exposición a radiaciones.

En la mayoría de los casos los síntomas del infarto de la hipófisis suelen ser agudos, de corta duración y se presentan con un fuerte dolor de cabeza, una parálisis en los músculos oculares, vómitos, náuseas y presión arterial baja.

Con el paso del tiempo también pueden afectarse otras hormonas producidas en la hipófisis por lo que se ocasionan alteraciones puntuales. Por ejemplo, en los casos de deficiencia en la hormona de crecimiento, puede manifestarse una fatiga extrema, un aumento de la grasa abdominal y falta de energía metabólica, mientras que en el hipoadrenalismo pueden aparecer una incapacidad permanente para hacerle frente al estrés físico y náuseas frecuentes.

Por otra parte, en el hipogonadismo en las mujeres el síntoma más característico es la ausencia de los períodos menstruales y en el hombre una disfunción sexual específica con pérdida de la masa muscular.

Resulta común que se presente un hipotiroidismo. En este caso se presenta una intolerancia al frío, estreñimiento, un estado de ánimo deprimido, fatiga, ronquera, agotamiento mental y cambios en la piel o el cabello.

El tratamiento del infarto de la hipófisis normalmente requiere una intervención quirúrgica dirigida a aliviar la presión sostenida sobre la hipófisis y a eliminar los síntomas visuales. Aunque en los casos de menor gravedad se utilizará un tratamiento de reemplazo hormonal suprarrenal.

En relación a su pronóstico, se conoce que los casos de un infarto de la hipófisis agudo suelen ser mortales; sin embargo, en los casos que se diagnostica una deficiencia crónica suele ser bastante favorable bajo la acción de un tratamiento frecuente y efectivo.

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