Consumir menos sal y más potasio salvaría millones de vidas

Consumir menos sal y más potasio salvaría millones de vidasCuando se hace referencia a los hábitos dañinos solemos pensar en el consumo de sustancias como el alcohol y las drogas o la costumbre de fumar. Sin embargo, en realidad estamos llenos de hábitos que pueden ser potencialmente dañinos para nuestra salud, sobre todo los que están relacionados con nuestra dieta cotidiana.

De hecho, la tendencia a comer alimentos ricos en sal y azúcar es un hábito dañino que puede potenciar la aparición de múltiples enfermedades, desde la diabetes hasta la hipertensión o la aparición de un ictus. Es por eso que la Fundación Española del Corazón afirma que si reducimos a la mitad el consumo cotidiano de sal podríamos obtener los mismos beneficios que alcanzan los fumadores que dejan el tabaco.

Según lo establecido por la Organización Mundial de la Salud, la cantidad de sal cotidiana no debe superar los 6 gramos. Desgraciadamente, esta cifra está muy alejada de la realidad ya que se conoce que como promedio, en todo el mundo el consumo de sal oscila entre 10 y 12 gramos diarios. ¡El doble de lo recomendado!

El problema radica en que casi todos los alimentos pre elaborados que compramos en los supermercados contienen mucha sal, si a esto le añadimos la sal que le añadimos a los alimentos que cocinamos, no es de extrañar que se supere el nivel aconsejado.

La sal es la principal responsable del desarrollo de la hipertensión y las enfermedades cardiovasculares. Por esta razón es imprescindible consumir menos sal y aumentar la ingesta de otros minerales, como por ejemplo, el potasio, que favorece la salud cardiovascular y ayuda a prevenir muchas enfermedades. De hecho, se calcula que reduciendo drásticamente el consumo de sal y añadiendo más potasio a la dieta, se podrían evitar millones de muertes cada año.

Recuerda que los alimentos procesados, como los embutidos, las carnes, las papas fritas… son ricos en sal por lo que deberíamos evitarlos. Por otra parte, el potasio se encuentra fundamentalmente en las frutas y verduras frescas, como las bananas, las patatas y las legumbres.

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