Comer despacio para adelgazar

«No comas tan deprisa» es un consejo habitual en las mesas para quienes acostumbran a ingerir el alimento sin pausa. Sin embargo, muchas veces este consejo se convierte en una frase hecha en lugar de contener una explicación de por que es conveniente la lentitud a la hora de comer. Repasemos algunas razones.

En primer lugar, debemos señalar que la sensación de saciedad no llega tan pronto ingerimos la porción adecuada para calmar el hambre, sino que recién nos sentiremos satisfechos entre 20 y 30 minutos después de comer los nutrientes necesarios. En ese lapso de media hora pueden ser numerosas las calorías de más que consumamos. Si en cambio comemos lentamente, podremos controlar mejor nuestra ingesta y no haber comido de más al advertir que estamos saciados.

Es frecuente la situación en la cual una persona se arrepiente de todo lo que comió. Con tan sólo enlentecer cada movimiento en la mesa será más sencillo saber cuando parar.

También es importante el hecho de que al comer despacio, podemos percibir mejor el sabor de la comida. Esto no sólo hará más agradable la dieta, pues disfrutaremos más los alimentos, sino que también será de ayuda para sentirnos satisfechos.

Además, si masticamos suficientes veces la comida ahorraremos molestias a nuestro sistema digestivo. Malestares gastrointestinales, dolor en el abdomen o sensación de pesadez muchas veces son productos de comer demasiado rápido.

Comiendo lento, no sólo se sentirá bien nuestro estómago, sino que, si nos hacemos el hábito, hará de las comidas un momento de mayor relajación. Y una vida de estrés es un enemigo para mantener la conducta en una dieta.

Es cierto que hoy en día los tiempos son cada vez menores, y la «comida rápida» es moneda corriente. Sin embargo, es necesario tomar consciencia de que el momento de las comidas no puede estar en medio de apuros.

Imagen del artículo

Comer despacio para adelgazar
  Consejos, Perder peso, Peso ideal