Causas y tipos de traumatismos craneales

Causas y tipos de traumatismos cranealesSegún las estadísticas, la mitad de los traumatismos craneales ocurren a consecuencia de accidentes de tránsito, ya sea relacionados con automóviles, motos, bicicletas o peatones. Por tal razón, hasta el momento este tipo de accidente es considerado el primer factor de riesgo de los traumatismos en las personas jóvenes. En el caso de personas adultas mayores de 75 años, la principal causa de los traumatismos craneales radica en las caídas por pérdida de equilibrio.

Se conoce además que cerca del 20% de los traumatismos cerebrales se relacionan con la violencia, ya sea con el empleo de armas de fuego o de otro tipo de objetos, mientras que el 3% se deben a lesiones deportivas, sobre todo en los deportes extremos y en el boxeo.

Según los especialistas, alrededor del 91% de los casos de traumatismos cerebrales debidos al empleo de armas, terminan siendo fatales, mientras que sólo el 11% de los traumatismos ocasionados por caídas terminan en la muerte.

Independientemente de la causa que provoque el traumatismo, se puede hacer referencia a disímiles tipos: conmoción cerebral, fractura de cráneo o contusión cerebral.

En este sentido, se comprende la conmoción cerebral como la pérdida del conocimiento por un corto período de tiempo a consecuencia de una lesión en la cabeza de menor gravedad que no provoca fractura de cráneo. Por lo general este tipo de lesión provoca afectaciones funcionales en el cerebro pero su recuperación suele ser favorable.

Por otra parte, la fractura de cráneo ocurre ante la quebradura o agrietamiento del cráneo luego de la lesión. De esta manera, se habla de una fractura presionada cuando los pedazos de cráneo ejercen presión sobre el cerebro o una fractura penetrante cuando algún objeto o un pedazo de cráneo se introduce en el tejido cerebral.

También es usual encontrar pacientes con una contusión cerebral, que consiste en la inflamación de un área específica del cerebro en la que puede producirse además la ruptura de vasos sanguíneos. Sus consecuencias suelen ser sumamente graves, sobre todo si no se diagnostica y se trata en el menor tiempo posible.

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