Bajar la fiebre: ¿Cuándo hacerlo?

Bajar la fiebre: ¿Cuándo hacerlo?La fiebre es uno de los síntomas más generales que está presente en una buena parte de las enfermedades que sufrimos a lo largo de la vida. En los niños y en las personas ancianas es importantísimo aprender a controlar la fiebre, aprender a tomarla de manera correcta y saber cuando es necesario bajarla.

Debe tenerse en cuenta que la fiebre es una señal del organismo que indica un malfuncionamiento ya que generalmente la temperatura de nuestro cuerpo se eleva como una respuesta a las agresiones, las cuales casi siempre están causadas por un virus o una bacteria. Esto sucede porque el hipotálamo es el encargado de regular la temperatura corporal, detectar las agresiones y responder ante las mismas aumentando la temperatura.

No obstante, la fiebre no es sólo un indicador de que algo funciona inadecuadamente sino que también es una estrategia de nuestro organismo para enfrentar las infecciones, por ello en algunas ocasiones lo que se conoce como el estado febrícola no resulta preocupante.

En las personas sanas la temperatura corporal normal ronda los 36.8° pero debe conocerse que la misma puede variar a lo largo del día y generalmente alcanza sus valores máximos entre las cuatro y las seis de la tarde. Durante el embarazo o en el ciclo menstrual la temperatura corporal suele subir sin que ello demuestre un problema de salud.

Entonces… ¿cuándo es necesario bajar la fiebre?

Cuando la temperatura corporal supera los 40° se le puede considerar peligrosa por lo que es necesario bajar la fiebre. Para ello se puede usar el alcohol, las gasas empapadas en agua o los fármacos antitérmicos (en este sentido debemos estar particularmente atentos ya que algunos de estos fármacos producen primeramente un aumento de la temperatura corporal por lo cual son recomendados cuando la fiebre no ha superado los 40°). También debe puntualizarse que lo idóneo es utilizar los métodos tradicionales como el agua y el alcohol unidos con los fármacos, de forma que se ataque la fiebre desde todos los frentes y la respuesta del organismo sea más rápida.

Cuando existe fiebre alta se manifiestan dolores musculares y articulares, escalofríos, sudoración, cansancio, falta de apetito y sensación de ahogo. Debe conocerse además que la fiebre puede incluso llegar a ser mortal en las personas ancianas que padecen enfermedades crónicas. En los niños al contrario, el mayor riesgo se encuentra en las convulsiones febriles pero normalmente éstas se resuelven sin causar graves daños.

Finalmente debe puntualizarse que la temperatura ano-rectal es mucho más fiable y recomendable en el caso de los niños pequeños mientras que el método sublingual en algunas ocasiones puede dar lugar a interpretaciones erróneas.

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