3 formas de detectar la intolerancia alimentaria

intolerancia-alimentosLa intolerancia alimentaria es uno de los trastornos digestivos más comunes hoy en día. Según estiman algunos estudios epidemiológicos, 3 de cada 10 españoles tiene problemas para digerir la lactosa presente en la leche. De hecho, se conoce que más del 20% de la población sufre algún tipo de intolerancia y las más comunes suelen ser al gluten o a la lactosa.

La intolerancia alimentaria es, básicamente, una reacción del organismo ante determinados tipos de alimentos o nutrientes que le resultan difíciles de procesar. Esto ocurre debido a que el cuerpo no asimila bien esos compuestos y por tanto, los reconoce como si se tratara de agentes patógenos. Por eso es habitual que las personas que padecen intolerancia alimentaria manifiesten diversos síntomas gastrointestinales cuando ingieren el alimento que les sienta mal. Es común que presenten inflamación abdominal, gases, dolor, acidez o reflujo, diarreas o estreñimiento y sensación de pesadez. Aunque también hay otros signos que pueden desvelar una intolerancia alimentaria.

¿Cómo identificar una intolerancia alimentaria?

1. Problemas en la piel. Es usual que las personas que padecen una intolerancia alimentaria también padezcan problemas dérmicos. De hecho, se ha encontrado que muchas de las alteraciones gastrointestinales pueden provocar granitos, eczemas y enrojecimiento en el rostro, los brazos, las piernas o los glúteos. En muchos casos aparece de forma ocasional, sobre todo cuando se consume el nutriente o alimento que provoca la intolerancia pero en algunos casos puede volverse crónico y requerir incluso tratamiento.

2. Migrañas frecuentes. La mayoría de las personas suelen relacionar la migraña con problemas visuales o neurológicos, pero muchos desconocen que también puede ser un síntoma de una intolerancia alimentaria. Los estudios han demostrado que muchas de las personas que padecen esta alteración sufren migrañas de mayor o menor intensidad. Lo cual forma parte de la reacción natural del cuerpo ante ese nutriente o alimento que le resulta difícil de metabolizar.

3. Fatiga y náuseas. Se ha encontrado que quienes padecen intolerancia alimentaria también tienden a sufrir un cansancio y fatiga inusual. De hecho, a muchas de estas personas les cuesta levantarse en las mañanas, apenas tienen energía para realizar las tareas cotidianas y se agotan con facilidad, sobre todo si consumen a menudo el alimento o nutriente que les resulta difícil digerir.

 

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