Verduras, de cualquier forma

Las verduras nunca faltan en una dieta de pérdida de peso, dado su bajo nivel calórico. Lo bueno de ellas es que, consumidas crudas o cocidas, son igualmente beneficiosas.

En cuanto al valor energético, hay que decir que las verduras no cambian su cantidad de calorías mediante la cocción. Claro, hay que aclarar que no se recomienda cocinarlas con aceite. Es que cuando uno calienta el aceite vegetal a más de 180º C, las grasas que este contienen pasan a ser grasas saturadas, las más perjudiciales al organismo.

Lo que si ocurre en cualquier tipo de cocción de las verduras es que estas pueden perder vitaminas. La buena noticia es que tenemos algunas formas de que este efecto no sea demasiado grande.

Primeramente, se recomienda una cocción al vapor o microondas en el que las verduras queden al dente, es decir que no se las deberá cocinar por un tiempo prolongado.

Si agregamos algunas gotas de limón o vinagre durante la cocción, sus  ácidos orgánicos ayudarán a preservar las vitaminas y minerales.

Una ventaja de las verduras crudas es que ayudan a lograr mayor saciedad. Esto es simplemente porque al no someterse al proceso de cocción, las verduras no pierden líquido y así mantienen su volumen.

Como contrapartida, comer verduras cocidas resulta en varios casos más fáciles de digerir. Esto ocurre principalmente con las hortalizas y legumbres.

Lo mejor que se puede hacer es incluir todo tipo de verduras en la dieta, de distintos colores, en diversos platos y tanto crudas como cocidas. Así aprovecharemos toda la gama de micronutrientes que estas pueden aportar.

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Verduras, de cualquier forma
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