Cuidado: ¡No te obsesiones con el físico!

El cuidado de nuestra apariencia y salud física nunca debe volverse una obsesión. Y por más que pueda sonar lógico, existen personas que, sin darse cuenta, caen en el extremo de no pensar en otra cosa que no sea lo mal que se encuentra su cuerpo.

La vigorexia es un trastorno que distorsiona la visión sobre el propio físico. Quienes lo padecen, sólo pueden verse flácidos y sin tono muscular. Y esto los lleva a no querer otra cosa que no sea pasar sus horas entrenando en un gimnasio en busca del físico perfecto.

Esto puede llevar a graves problemas. En primer lugar, muchas de estas personas pasan horas excesivas en una sala de musculación y pueden llegar con mucha facilidad a un sobre entrenamiento de sus músculos. Y en casos más graves a incurrir en lesiones.

Pero además, puede que quienes sufren de vigorexia lleven esa distorsión a su dieta, muchas veces ingiriendo alimentos que suponen que los ayudarán a verse más musculosos. Incluso, puede llevar a una automedicación de anabólicos.

Se trata de un círculo vicioso, porque al tener una visión distorsionada del cuerpo, ningún esfuerzo que se realice logrará el objetivo de llegar al físico deseado y sólo se terminará destruyéndolo por medidas inadecuadas.

En estos casos, es necesario un tratamiento psicológico e incluso psiquiátrico, puesto que algunos fármacos pueden calmar las alteraciones hormonales responsables de la vigorexia.

Quizás uno cree que algo así jamás será su caso. Pero, “el que esté firme, mire que no caiga”. Se trata de algo paulatino, y que produce, casi sin darse cuenta, una obsesión que se transforma en patología.

Tengamos siempre presente la importancia de un adecuado equilibrio. Dieta, entrenamiento, descanso y la adecuada supervisión profesional. Es un paquete perfecto que mejorará la salud y ayudará a tener el mejor físico.

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