Tratamiento para el temblor: Una mirada a las técnicas

Tratamiento para el temblor: Una mirada a las técnicasLos temblores son trastornos en los músculos y nervios que afectan los movimientos. En la mayoría de los casos se deben a causas de origen neurológico o psicológico de manera que el tratamiento para el temblor estará orientado esencialmente a curar el trastorno que lo ocasiona, pues hasta el momento no existe una cura específica para los temblores.

La terapia medicamentosa es la indicación más común para los diferentes tipos de temblores. En el caso del temblor parkinsoniano suele emplearse la levodopa, algunos medicamentos del tipo dopamina como el mesilato de bromocriptina, el mesilato de pergolida y el ropinirol y otros fármacos como el clorhidrato de amantadina y algunos anticolinérgicos.

Por otra parte, el temblor esencial puede tratarse con medicamentos anticonvulsivos como la primidona, con propanol u otros betabloqueadores como el nadolol. A su vez, el temblor distónico suele responder a medicamentos anticolinérgicos, a inyecciones intramusculares de toxina botulínica o al clonazepam.

Según los especialistas, resulta oportuno emplear además fisioterapia para ayudar a reducir el temblor, mejorando además el control muscular y la coordinación en algunos pacientes. Esta fisioterapia estará orientada a enseñar al paciente a retener el miembro afectado por los temblores cerca del cuerpo para ayudar a controlarlo, así como entrenarlo en ejercicios de balanceo y coordinación muscular.

En los casos en que los temblores sean muy pronunciados y severos será necesario recurrir a una intervención quirúrgica para estimular la corteza cerebral y aliviar el padecimiento. La cirugía más común es la talamotomía, en la cual se realizan lesiones temporales en el tálamo de manera que, sin interrumpirse el control sensorial y motor, desaparezcan los temblores.

Además, en los casos que no respondan al tratamiento farmacológico, es usual emplear una estimulación cerebral profunda. Esta técnica se basa en la implantación de electrodos que envían señales de alta frecuencia al tálamo de manera que se logren controlar los temblores. Aunque este tipo de tratamiento, al igual que la cirugía, sólo son recomendables en los casos en que los demás tratamientos no funcionen pues suelen provocar efectos secundarios y lesiones cerebrales que podrían complicarse.

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