Rutina de gimnasio

La rutina de gimnasio es precisamente eso: una rutina. Esta aclaración debe recordarse cada vez que se entra al gimnasio para tener en cuenta que no es sólo cuestión de realizar todos los ejercicios del día: se debe seguir un orden establecido.
Y esto no se justifica en la rigidez o un capricho de ir paso por paso. Una buena rutina de gimnasio incluye el orden de ejercicios que permita un trabajo más eficiente en tus músculos.
Una rutina de gimnasio adecuada debería ser aquella que trabaja primero los músculos más grandes y los ejercicios que trabajan el músculo en forma más completa, y dejar para el final los ejercicios de aislación que trabajan porciones específicas de un determinado músculo.
La razón de esto es bastante sencilla: los ejercicios que trabajan músculos más pequeños o aislan los mismos no requieren tanto esfuerzo, y por ello debiéramos dejarlos para el final, de modo que aquellos movimientos más exigentes los hagamos cuando estamos más fuertes.
Es muy común querer «ganar tiempo» y entonces desordenar la rutina de gimnasio, buscando hacer aquellos ejercicios que se encuentran libres. esto puede hacerse en algunos casos, cuando reemplazamos ejercicios similares. Por ejemplo, si la prensa está ocupada, no hay diferencia entre hacer prensa antes o después de subidas al banco, pero no podríamos hacer camilla de cuádriceps y luego prensa o sentadilla.
Otro aspecto que es relevante a la hora de entender el por qué de seguir el orden de la rutina de gimnasio es que la misma contempla (o debiera contemplar) comenzar con ejercicios de calentamiento y terminar con los de enfriamiento. Algunas personas, por ejemplo, dejan los abdominales y espinales para el final de la sesión, cuando en realidad son fundamentales para el calentamiento de la zona media.

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