Qué es la alopecia difusa en mujeres

Qué es la alopecia difusa en mujeresEn el imaginario popular se ha formado la idea de que la pérdida del cabello es un problema eminentemente masculino pero en realidad no es así. También las mujeres sufren de alopecia, un problema que, por motivos eminentemente culturales y estéticos, adquiere una dimensión aún más dramática que en los hombres por lo que genera gran ansiedad y una fuerte disminución de la autoestima.

En primer lugar, se debe puntualizar que el proceso de crecimiento y reposición del cabello ocurre de manera diferente en mujeres y hombres. En el género femenino el cabello sigue un ciclo de dos años, desde que comienza a crecer hasta que termina desprendiéndose. Obviamente, cuando no crece un nuevo cabello, es porque existe algún problema de base.

En específico, la alopecia difusa es un tipo de calvicie que se distingue por un cambio en los cabellos de las zonas posteriores, laterales y superior del cráneo. Estos cabellos son más cortos y finos por lo que da la sensación de que se ha producido una gran pérdida. A menudo también se aprecia la seborrea y una pérdida de elasticidad del cuero cabelludo.

Una mirada a sus causas

La alopecia difusa puede atacar a las mujeres a partir de los 12 años aunque en realidad es más común entre los 25 y los 45 años. No se puede hablar de una única causa ya que cada caso tiene una historia diferente. A veces se pueden rastrear causas endocrinas, como el hipertiroidismo o el hipotiroidismo y otras veces es un efecto colateral de algunos medicamentos, sobre todo los que se utilizan para tratar las patologías psiquiátricas, los anticoagulantes o incluso los anticonceptivos.

No obstante, en los últimos años se ha encontrado que las causas nutricionales son cada vez más comunes en la alopecia difusa. La malnutrición, provocada por un exceso de carbohidratos simples, puede provocar un cabello seco y quebradizo. De hecho, se conoce que la anorexia provoca la pérdida del cabello y el empobrecimiento del mismo. Por supuesto, el estrés y la ansiedad se convierten en factores desencadenantes.

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