¿Qué es el pie de atleta?… Parte 2

Algunas personas son sencillamente más susceptibles a infectarse por este hongo que otras. Algunas personas tienen problemas de pie de atleta crónico y a otros nunca les molesta. Tal vez tenga que ver con factores genéticos o con exposición, como estar en lugares donde hay muchos pies en un ambiente húmedo.

En la mayoría de los casos el pie de atleta solamente causa molestias como enrojecimiento, picazón y escamas en las plantas de los pies y entre los dedos. Sin embargo, en los casos serios se producen ampollas en las plantas de los pies; entre los dedos también se pueden dar grietas o rajaduras que se abren dejando salir líquidos. Estas grietas son vulnerables a infecciones secundarias. Cuando la infección llega a las uñas de los dedos de los pies, hacen que estas se vean manchadas y gruesas. Además si se deja sin tratar, el pie de atleta puede infectar otras partes del cuerpo.

Los médicos no están de acuerdo en cómo se propaga el pie de atleta, pero la mayoría creen que se pasa por contacto directo con una persona infectada o con una superficie contaminada, como el piso de una ducha. Lo que realmente determina si usted va a estar infectado o no es su susceptibilidad o que tan secos mantiene sus pies.

Aunque algunos casos serios necesitan atención médica la mayoría pueden ser tratados en casa en forma efectiva. En el siguiente artículo hablaremos de las estrategias que pueden ayudar a calmar y curar el pie de atleta y a evitar que le vuelva a salir en el futuro.

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