Más sabor con menos sal

La gran mayoría de la población mundial consume más sal de la que debería. El sodio es necesario para el organismo, pero toda dieta saludable aconseja un consumo moderado el mismo. Y esto es imprescindible para quienes padecen de presión arterial alta.

Sin embargo, no es un hábito que no se pueda cambiar. Se debe tener en consideración que gran parte del sodio que se consume se debe al agregado que se hace a los alimentos, ya sea en la cocción o en la mesa.

Pero aquellos que estén acostumbrados a comer con mucha sal, tendrán más dificultades para cambiar sus tendencias, puesto que sus paladar está acostumbrado a alimentos muy salados. En estos casos, lo mejor que se puede hacer es reemplazar la sal por  otros condimentos.

Esto, además de reducir la cantidad de sodio del plato, permitirá agregarle sabor y diversos micronutrientes. El ajo, por ejemplo, posee grandes propiedades terapéuticas, debido a su contenido de alicina, por el cual además se ayuda a reducir la grasa y el colesterol.

Por su parte, la albahaca y el orégano aportan gran cantidad de antioxidantes y un aroma delicioso a las comidas. Otro ejemplo: el perejíl aporta vitaminas A, E y ácido fólico.

Algunas veces, incluso, usamos condimentos además de la sal, lo cual es innecesario, y suma gran cantidad de sodio. O hasta se agregan otros productos con sodio aparte de la sal. Un ejemplo de esto es sumarle a la sal cubos saborizados, cuando estos son suficientes para salar una comida.

De todas formas, puede que quienes acostumbren a poner sal en la mesa en grandes cantidades sin percatarse de ello, noten una diferencia y quieran poner sal a las comidas. En estos casos, sólo el tiempo lleva al acostumbramiento. Y lo mejor es acostumbrarse a un hábito saludable.

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