Los riesgos de automedicarse

automedicarseMuchas personas se automedican. De hecho, según datos de la Confederación Nacional de Pediatría solo en España cerca del 88% de las personas se ha automedicado al menos en alguna ocasión. Las razones son son diversas, aunque en la mayoría de los casos se deben a condiciones económicas difíciles que limitan el pago de las consultas médicas, así como al fácil acceso a los medicamentos libres de prescripción que pueden adquirirse en cualquier farmacia.

Por lo general, la automedicación más frecuente ocurre con los antibióticos, los analgésicos y con los antiinflamatorios, a los que se recurre para tratar diversos dolores e infecciones ligeras. Sin embargo, hoy se conoce que muchas veces el empleo deliberado de estos medicamentos suelen provocar más afectaciones que beneficios. Esto se debe a que ningún fármaco funciona de igual manera en todas las personas porque su acción depende de la intensidad de la afección a tratar, de la dosis requerida, de los antecedentes médicos y de la interacción química con otros medicamentos o sustancias activas que la persona esté tomando en ese momento.

Al respecto, las investigaciones han demostrado que el uso inapropiado y frecuente de antibióticos puede provocar una resistencia bacteriana que desprotege al cuerpo ante nuevas infecciones. Asimismo, se ha comprobado que el empleo inadecuado del ácido acetil salicílico (comúnmente conocido como aspirina) puede causar daño hepático si se administra cuando hay una enfermedad viral y que el uso frecuente e irracional de antiinflamatorios puede provocar cuadros de gastritis y hemorragias digestivas.

5 riesgos frecuentes de la automedicación

1. El diagnóstico real puede enmascararse. A menudo cuando una persona se automedica es usual que los síntomas que inicialmente experimentaba mejoren; o por el contrario, que surjan nuevos problemas como consecuencia del efecto químico del medicamento. En estos casos, el cuadro clínico de la enfermedad suele enmascararse por lo que determinar el diagnóstico real se convierte en una tarea complicada, sobre todo cuando se trata de una enfermedad poco común.

2. Los efectos secundarios pueden llegar a ser severos. Por lo general, cuando se administran fármacos automedicados es muy difícil prevenir las reacciones adversas que estos pueden provocar, sobre todo cuando interactúan con otros medicamentos o alimentos que la persona esté tomando. Así, pueden aparecer náuseas, vómitos, dolores de cabeza, fiebre o cualquier otro síntoma aún más grave.

3. Pueden aparecer reacciones alérgicas. Las reacciones alérgicas ante medicamentos autorecetados no se suelen producir inmediatamente, después de la primera toma del fármaco. En muchas ocasiones surgen luego de varias dosis, lo cual intensifica su efecto alérgeno.

4. La intoxicación puede aparecer casi espontáneamente. Intoxicarse con las sustancias activas de un fármaco es uno de los riesgos más comunes de la automedicación. Sin embargo, muchas veces la intoxicación suele enmascararse con signos muy comunes como las náuseas, los vómitos, una visión borrosa e insomnio por lo que es difícil precisar a qué se deben estos problemas.

5. La farmacodependencia puede sentar casa con mucha facilidad. Hacerse adicto a un medicamento es muy fácil, sobre todo con los inhibidores del sistema nervioso central. Este es un riesgo que todo médico mantiene bajo control, pero cuando los fármacos se toman deliberadamente el riesgo aumenta, así como las probabilidades de sufrir una sobredosis.

Imagen del artículo

Los riesgos de automedicarse
  Consejos, Medicamentos