Los peligros de usar fajas

fajasHace años las mujeres usaban corsés para estilizar su figura, hoy recurrimos a las fajas, sobre todo cuando debemos lucir algún modelo ajustado. Sin embargo, hay mujeres que las usan prácticamente todo el día y para las cuales las fajas forman parte de su vestimenta usual. No obstante, debes tener en cuenta que este hábito puede ser dañino, usar fajas continuamente puede traer consecuencias para tu salud.

– Comprime los órganos. Al usar una faja, no solo estamos comprimiendo la grasa que se encuentra en el abdomen sino también órganos como el colon y el intestino. Esto puede provocar diferentes problemas a largo plazo, como el reflujo, la acidez y una digestión más lenta. La buena noticia es que no se trata de un daño permanente sino que se puede revertir usando menos las fajas.

– Debilita los músculos. Las fajas nos ayudan a mantener una buena postura, de eso no hay dudas. Sin embargo, al usarlas continuamente hacemos que la musculatura del abdomen y la columna se debilite progresivamente ya que no se ve obligada a cumplir con sus funciones de sostén. Considera que la principal función de estos músculos es mantener la columna vertebral sana, permiten que la columna se mueva pero, a la misma vez, la sustentan. Como podrás suponer, cuando estos músculos se debilitan, estamos más expuestos a sufrir una lesión en la columna.

– Provoca dolor en las piernas. Cuando las fajas comprimen las venas de los muslos, pueden provocar una sensación de hormigueo, dolor y, a largo plazo, incluso la pérdida de la sensibilidad en las pierdas. Recuerda que este problema puede ser permanente así que es mejor prevenirlo.

– Aumenta el riesgo de infecciones. Cuando sudas, las fajas almacenan el calor y la humedad creando las condiciones idóneas para que las bacterias que provocan infecciones en los folículos capilares puedan proliferar.  Esto significa que aumentan las probabilidades de sufrir una infección, tanto en la piel como en los órganos íntimos.

Por último, recuerda que no solo es importante que uses las fajas con menos frecuencia sino también que elijas la talla adecuada. Si tienes que batallar para entrar en la faja, es que no es tu talla. Las fajas deben quedar ajustadas pero también deben ser cómodas.

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