Los daños de las dietas hiperprotéicas

Los daños de las dietas hiperprotéicasLos medios de comunicación han promovido hasta el cansancio la figura de modelos esbeltas y súper delgadas que se han convertido en el ídolo de millones de jóvenes a lo largo de todo el mundo. Por eso, las dietas para perder peso y los regimenes extenuantes de ejercicios están a la orden del día.

En los últimos años, las dietas hiperprotéicas se han puesto de moda como una opción para adelgazar y mantener la línea sin pasar hambre. Pero… ¿este tipo de dieta es saludable? ¿podría representar algún peligro?

Pues lo cierto es que los especialistas afirman que este tipo de dietas, más que potenciar el adelgazamiento, provoca daños irreparables a la salud de quienes las implementan, sobre todo si se ciñen a ellas durante largos períodos de tiempo.

Vale aclarar que existen decenas de dietas hiperprotéicas, la dieta Atkins,la Pronokalo la de Dukan son solo algunas de las más famosas. No obstante, a pesar de sus diferencias, todas tienen un punto en común: provocan en el organismo un efecto similar al que se produce cuando se realizan ayunos prolongados y que se denomina cetogénesis.

¿Qué significa esto? Que el metabolismo del cuerpo tiende a producir una rápida pérdida de peso a consecuencia de la movilización de grasas con la intención de obtener energía. No obstante, este proceso (además de la brusca pérdida de peso) provoca otra serie de efectos secundarios como la pérdida de apetito, halitosis, cefalea, mareos, insomnio e incluso otras afectaciones a nivel cardiovascular y renal.

Se conoce además que el elevado aporte de proteínas incide en la aparición del estreñimiento. De esta forma, la escasez de fibra vegetal y líquidos afecta el funcionamiento del intestino grueso y favorece la formación de un bolo fecal endurecido. Al respecto, también se conoce que este tipo de dietas afectan la función renal ya que es a través de este órgano que el cuerpo elimina el exceso de proteínas.

Finalmente, debes saber que las dietas hiperprotéicas también se han asociado a un mayor riesgo de padecer cáncer de colon, esófago y estómago, así como el riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular y diabetes mellitus.

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